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El Granada tiene un problema: Cristiano

Liga BBVA | Granada - Real Madrid

El Granada tiene un problema: Cristiano

El Granada tiene un problema: Cristiano

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El Madrid viaja a la ciudad andaluza sin siete de sus titulares.

Hoy sabremos si el ansia de Cristiano por demostrar que es el mejor futbolista del mundo pesa tanto como el deseo del Granada por permanecer en Primera. Eso hay en juego esta noche, penúltima jornada de Liga. Por un lado, la disputa directa con Messi por un Pichichi histórico y una Bota de Oro que podría avalar al próximo Balón de Oro. Por otra parte, el empeño de una ciudad entera. Equivocará los términos quien diga que el Madrid no se juega nada. Todavía pelea contra el Barcelona. Para el Granada las cuentas son claras: aventaja al Zaragoza en cinco puntos y ganar le salva. Lo demás es complicarse la vida y facilitarse la muerte. No es raro que, en semejante trance, la designación del zaragozano Clos Gómez como árbitro haya despertado no pocas susceptibilidades.

De no existir Cristiano, todo resultaría propicio para el Granada. Coentrao y Özil están sancionados y Mourinho dará descanso y vacaciones a algunos titulares (Iker, Arbeloa, Pepe, Ramos, Xabi...). Sin embargo, quién sabe si jugadores como Altintop, Sahin, Kaká o Higuaín no querrán despedirse del Madrid a lo grande, liberados ya de la tensión competitiva. Resulta una evidencia que varios de ellos tendrán difícil, por voluntad propia o ajena, volver a vestir de blanco.

El Granada, por su parte, lucirá lo mejor que tiene, incluido Los Cármenes. Especial atención merece el trío formado por Martins, Benítez e Ighalo. El nigeriano, héroe del ascenso y autor de dos goles contra el Espanyol, se habrá ganado la estatua en el Albaicín si hoy vuelve a marcar y salva matemáticamente a los suyos.

Reto. Si el Pichichi de Cristiano es una aspiración personal respaldada por el grupo, el objetivo de los cien puntos en una tarea colectiva que pondría una última medalla a Mourinho, irrepetible a buen seguro.

La combinación entre lo lúdico y lo dramático es lo que confiere al partido un interés tan grande. Dicen que, en estos casos, siempre hay jugadores que reclaman piedad al enemigo que lo tiene todo conseguido. De escoger una oreja deberían descartar las de Cristiano. Gracias a él, la rotación masiva del campeón no adultera, ni un ápice, el campeonato. Gracias a su ego y su ambición hoy tendremos una final en lugar de un amistoso. Sin resaca, sin perdón y sin tregua. Como debe ser.

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