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Liga BBVA | Valencia 4 - Osasuna 0

Goleada de Champions

Los goles de Aduriz y Jonas aseguran la cuarta plaza

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EN EL 76' SE ROMPIÓ LA BALANZA. Al Valencia le costó hacer el primer gol. Después, en apenas diez minutos, hizo los otros tres.

Unai Emery se marchará de Mestalla dejando al equipo de nuevo en la Champions. Eso ya lo tiene. Nadie se lo va a quitar y los que aún son sus jugadores la disfrutarán con otro. Y con tres puntos más que sume el equipo en las dos jornadas que restan de campeonato (Villarreal y Real Sociedad), bajará el telón como tercero. Como el año pasado, como el anterior. Es la primera vez en la historia que el Valencia logra estar durante tres años consecutivos entre los grandes de Europa. Otro dato para la estadística, esa que parece ser la única que habla bien de la trayectoria como ché del técnico vasco.

El Valencia de ayer fue en realidad fiel a sí mismo, al menos al de todo este año. Un equipo que no enamora, pero que no engaña, que engancha a ratos, que desespera durante otros, tieso como la mojama en lo físico y justo de ideas en la creación (Tino vale para lo que vale, y Mestalla le tiene comida la moral a Parejo). Pero un Valencia que terminó cumpliendo con su cometido en Liga y lo hizo encima goleando a un Osasuna que no tiró nunca la toalla. Porque hay que decir que los de Mendilibar jugaron con uno menos toda la segunda mitad, y aún así hasta que marcó Aritz Aduriz en el minuto 76 y rompió la baraja pudo pasar de todo.

Hubo una acción que alteró el transcurrir del partido. Cuando Osasuna estaba llevando el partido a su terreno, en los instantes en los que Puñal y Nekounam empezaban a ser amos de la medular y cuando Raúl García se hacía de notar mínimo un par de veces cada minuto, Leka tropezó dos veces con la misma roca: Rami. El serbio fue expulsado cuando terminaba la primera parte. Rifirrafe verbal y manotazos al aire con Rami y Leka en lugar de olvidarse buscó en cuanto pudo al francés. Y lo encontró. Pero anduvo pícaro Rami y raudo Ricardo Costa para dar el chivatazo al colegiado. Simulacro de agresión. Roja y Mendilibar, de los nervios.

Asedio. El Valencia no podía permitirse otro tropiezo en casa. Menos jugando con uno más. Emery no tuvo más remedio que dejar en el banquillo a Soldado (por más que lo intenta, el delantero no puede, el dolor no le deja) y oportunidad para Aduriz. Y no la desaprovechó ni lo más mínimo. Pero hasta que de cabeza metió al Valencia en Champions, al equipo le costó lo suyo.

Osasuna replegó velas y los ché pagaron lo de no tener un conductor de ideas claras y tino en el pase. Era un asedio, sí, pero sin fundamento. Incluso Osasuna, con sólo el ímpetu de Nino y la inercia de Raúl García, llegó a generar un par de contragolpes. Pero apareció Jordi Alba por su banda, pilló la espalda a la defensa, centró a la cabeza de Aduriz y el vasco picó el balón y mató a Osasuna. Después, el festín.

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