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Liga BBVA | Betis 2 - Atlético de Madrid 2

El Atleti paga su buen corazón

Dominó y le adelantó Koke Perdonó y se obviaron dos penaltis sobre Falcao. El Betis remontó en un suspiro. El Tigre empató pero la Champions se aleja.

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IN EXTREMIS. Pedro abraza a Falcao, justo después de que el colombiano salvara con su cabeza un punto para el Atlético en el tiempo añadido.

Suceden cosas extrañas cuando el Atleti anda por medio. Eso es así. Puede ocurrir, por ejemplo, que cuando todo parece tranquilo, la misa se convierta en un desparrame. O que un Betis sin especial interés en cualquier cosa que no sea que lleguen las vacaciones le remonte un partido en dos minutos. O que si a un delantero le hacen penalti pero no se deja caer, se favorezca al infractor. O que Falcao salve un punto en el descuento... Bueno, vale, lo del colombiano no tiene nada de extraño. Algo es algo.

En fin, que el Atleti se dejó buena parte de sus opciones de Champions en Sevilla después de que, pese a la resaca europea, controlase el partido con autoridad durante 80 minutos. Le faltó chispa, sí; algo razonable con Diego lento tras su esguince y Arda suplente y pachucho, pero esta vez no especuló ni un instante: salió a mandar y mandó. Lo de meter goles ya era otra cosa.

Porque si algo hizo bien el Atleti en el Villamarín fue perdonar. Como si lo entrenase. Salvio llegaba con constancia, pero sus pases siempre eran un centímetro largos o una pulgada cortos. Adrián estaba en uno de esos días en los que ve la portería como un hoyo de golf. Falcao, para variar, lo remataba todo, pero siempre aparecía alguien para dejarle con la miel en los labios. En el 33' fue Nacho, que le empujó lo justo para impedirle cabecear un centro de Adrián. Penalti al limbo. Y en el 41' le traicionó su mejor aliado. Hizo una pared perfecta con Diego y, cuando iba a fusilar, surgió Adrián para marcar él... en fuera de juego.

El Betis, mientras, se limitaba a disfrutar de la soleada tarde. Sólo la velocidad con control de Jefferson Montero y los esporádicos lujos de Rubén Castro le sacaban del letargo. De tirar a portería, ni hablamos. Si no se quedó de baño y masaje tras el descanso fue porque el reglamento le obligaba a volver.

El Atleti siguió a lo suyo, con Koke en el lugar del mermado Diego. Tiago y Domínguez volvieron a asustar en un córner y, de inmediato, marcó Koke tras una magnífica dejada de cabeza de Falcao, tan perfecta como inesperada debido a su tentadora posición de remate. El colombiano es un manual dentro del área. Era el minuto 63 y el Atleti pudo sentenciar de inmediato, pero Adrián perdonó en una falta ensayada. La buena parada de Fabricio dio origen a una contra que fue el primer aviso local, aunque Rubén Castro marrase el mano a mano.

En el 78' llegó una acción clave. Falcao regatea a Fabricio, que le traba claramente. En vez de dejarse caer, sigue y, ya sin ángulo, no logra marcar. Era penalti, pero en el área si no te tiras, nadie pita. No habría mejor manera de acabar con los tramposos que fomentar la honradez, pero, en vez de eso, al legal se le tilda de pardillo. Así somos.

Y de golpe, al Atleti se le acabó la gasolina. Lo aprovechó el canterano Pozuelo, que volvía tras un mes de castigo por un fallo y posterior discusión con Mel frente al Espanyol. Se ganó el perdón en dos minutos. Primero fusiló a pase de Rubén Castro (en posición legal pues el balón le llegó de Domínguez) y de inmediato asistió a Pereira para el 2-1. Courtois mostró las desventajas de su altura al no detener un disparo parable a los pies. Y aunque en el 94', Falcao empató de cabeza en un córner, el daño ya estaba hecho. El Atleti fue un buenazo y lo pagó con media Champions.

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