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Liga BBVA | Real Sociedad 3-Racing 0

Supervivencia y autodestrucción

El Racing es ya un equipo de Segunda. La Real sella su permanencia en Primera. Doblete de Griezmann en un segundo acto notable

Robertoramajo

El Racing se ha puesto en modo autodestrucción y parece que no quiere parar hasta conseguirlo. Ayer dio un pasito más en el estadio de Anoeta al consumar su descenso a Segunda División tras una década en la élite del fútbol nacional. Y lo hizo pegándose un tiro en el pie, o fusilándose directamente. Después de una primera parte insulsa, aburrida, sin nada interesante que contar, pero de la que pareció salir vivo el Racing... la defensa cántabra regaló a Griezmann el 1-0. Y ese fue el principio del fin para un Racing que, de pasó, tiró de generosidad para regalar a la Real Sociedad una salvación matemática con mas lustre de lo esperado. Los donostiarras podrán sobrevivir un año más entre los tiburones de Primera, los santanderinos están en mitad de una caída deportiva e institucional que parece no tener fondo. Con Álvaro Cervera el equipo cántabro todavía no sabe lo que significa la victoria.

Realmente fueron los segundos 45 minutos de ayer en Anoeta los que mandaron a Segunda al Racing y salvaron a la Real de forma matemática. Porque todo lo interesante pasó en ese periodo de tiempo. Empezando por el 1-0, todo un 'detalle' de Álvaro, Torrejón y Mario, que se durmieron incomprensiblemente, y sirvieron en bandeja el gol a Griezmann, de nuevo el más listo de la clase. No había dado tiempo a los seguidores de Anoeta ni a volver a sentarse en sus asientos. Y semejante fallo, para un equipo que llegaba desahuciado a San Sebastián, fue una losa imposible de levantar. El gol hundió un poco más al Racing y dio alas a los donostiarras, que empezaron a sentirse cómodos con el balón. Salió Zurutuza y dibujó con un pase maravilloso el 2-0 a Griezmann, otra vez el más rápido de la clase. Dos de los protagonistas de la polémica de San Mamés por ir a ver al Athletic ante el Sporting de Portugal el pasado jueves junto a Ramírez y Cadamuro. Ayer fueron también los protagonistas del gol que finiquitaba el choque.

El Racing bajaba los brazos definitivamente y la Real se gustaba al ritmo de su joven perla francesa de Zubieta, que fue generoso y puso en bandeja a Imanol Agirretxe el 3-0. Para su hat-trick tuvo otra ocasión, pero mandó la pelota a las nubes. Lo merecía. Su partido fue para enmarcar. Como enmarcar fue el final en Primera de un Racing que merodeó por el césped esperando que el arbitro pitase el final para terminar con su doloroso martirio. Intentó terminar con la cabeza alta, pero arriba eran un desastre y un hiperactivo Ifran, con ganas de reivindicarse, estuvo cerca de hacer más sangre.

Todo esto pasó después de una primera mitad en la que ya quedaba claro el papel de cada equipo en esta película. El Racing llegó derrotado a San Sebastián y apenas compareció sobre el césped. Sino llega a ser por la consistencia de Colsa, la explosividad de Lautaro Acosta y la mano espectacular y salvadora de Mario al remate de cabeza de Vela, el único con intención de todo el primer periodo, muchos se preguntarían si el equipo cántabro llegó a salir del vestuario. Y la Real fue una copia de estas ultimas semanas. Un quiero y no puedo. Un amago constante. Como convencido de que la salvación es un hecho y de que su oportunidad iba a llegar seguro, tuvo la pelota, pero escasa profundidad.

Detalles finales.

Y el peligro lo llevó a base de detallitos del siempre presente Xabi Prieto, de Carlos Vela, de Illarramendi, cada día más entonado en la zona ancha, y el pizpireto Griezmann. Demasiado poco, pese a estar ante un equipo que parecía estar resignado a su (mala) suerte y conocía su destino antes de llegar en autobús a Donostia. Pero el fútbol tenía reservada una pequeña sorpresa para terminar con ese tedio... y poner fin a la historia del Racing en Primera. El equipo donostiarra, con los deberes hechos, busca ahora sumar más de 47 puntos para no dejarse ir en una Liga doméstica ya casi decidida.

Griezmann hizo un gesto feo a la grada de Anoeta

Antoine Griezmann, uno de los protagonistas de la polémica por el viaje a San Mamés, sorprendió con la celebración del gol que supuso el 1-0. Griezmann se llevo el dedo a la boca como haciendo callar a la grada, igual por las críticas recibidas por la que se lio después de lo que pasó el jueves. Luego, lo negó: "No, solo fue un gesto personal, una celebración propia que tenía pensada. No tiene nada que ver".

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