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Liga BBVA | Espanyol 0-Sporting 3

"¡Fuera, fuera!" de Europa

Un decepcionante Espanyol despide sus ilusiones. El Sporting goleó con comodidad. Bronca desde buena parte de la grada. La salvación, al rojo vivo

"¡Fuera, fuera!" de Europa Ampliar
HASTA TRES VECES. Pandiani -que esta vez no pudo ser revulsivo- espera para sacar de centro mientras Coutinho y Sergio se lamentan. Al fondo, el Sporting festeja.

Cuando la necesidad acucia, sólo el anhelo de una alegría mantiene vivo el espíritu. Una situación que se puede afrontar de dos maneras: plasmando ese deseo sobre el tablero del fútbol o fiándolo casi todo a la fe, a la mera convicción teórica de que la calidad bastará para salir ganador. Lo primero es lo que le sucedió al Sporting, tan práctico como efectivo en un planteamiento tejido por Clemente en el laboratorio de las causas aparentemente perdidas, que siempre fue su especialidad. Lo segundo, al Espanyol, que pretendió jugar como acostumbraba y que no supo deshacerse de la estrategia rival. El resultado de todo ello fue una contundente goleada que sostiene las esperanzas rojiblancas en la permanencia y que despide virtualmente las ilusiones pericas de acudir a Europa. Un gesto lo refleja todo: la grada de Cornellà-El Prat (quienes aún quedaban al final del partido) acabó despidiendo entre aplausos a los jugadores del Sporting. Paralelamente, silbó, sacó algunos pañuelos y emitió gritos de "¡fuera, fuera!" hacia los suyos.

El Sporting leyó mejor el partido. Sencillamente. Su defensa trató de inhabilitar la línea de creación perica -formada por Sergio García, Verdú y Coutinho-, su mediocampo se desgañitó en el intento de presionar arriba y sus delanteros sacaron el tiralíneas para plantarse en el área de Cristian Álvarez en apenas cuatro o cinco pases. Sin estridencias, consciente de sus limitaciones y sin abusar de las eternas combinaciones en favor de la profundidad. No sólo Clemente no sacó el autocar en su debut en Cornellà-El Prat, sino que hizo que el Espanyol fuera a remolque, salvo en la posesión y en los cinco minutos finales del primer tiempo. Los pericos se atascaron, como si su ataque fuera la rotonda de acceso al estadio, y Uche era la única referencia con cierta libertad pero no se supo mover con habilidad. Quizá Clemente se traicionó a sí mismo, dada su conocida concepción conservadora del juego, pero el fútbol se lo agradeció.

Goles y silbidos.

El colapso sufrido por el Espanyol arriba no obtuvo equivalencia en la vanguardia del Sporting, que llegó con suma facilidad, acaso demasiada, a sabiendas de que su dramática situación en la tabla podría haberles atenazado. Antes del descanso ya avisaron con un par de disparos lejanos, que obtuvieron su respuesta en un chut de Verdú, un cabeceo de Uche y en una jugada en la que pudo existir penalti por manos de Gregory.

En la reanudación recurrió Pochettino a Álvaro por Cristian Gómez (noqueado) para desestabilizar esa zaga bien tramada del Sporting, pero justo fue entonces cuando el Sporting abrió la lata. Trejo colgó un balón, cabeceó Sangoy en el área y recogió Colunga, libre de marca en el área pequeña, para cruzar el balón. No reaccionó el Espanyol -salvo un chut lejano de Uche- y sin embargo sí sentenciaron los de Clemente. Tuvo que ser, para mayor colmo, tras una pérdida de balón de Sergio García, el mejor de los pericos, que encima acabaría el partido con una contusión; de nuevo Colunga condujo un contragolpe de libro y cedió a Trejo, que fulminó a Cristian Álvarez.

Ya aumentaban los silbidos, la afición blanquiazul comenzaba a abandonar el estadio y el Sporting seguía a lo suyo. Tanto, que redondearon su fiesta y el auténtico funeral europeo perico: Trejo desde muy lejos habilitó a Bilic, que llevaba sólo seis minutos sobre el césped y se desmarcó con suma facilidad antes de rematar un chut cruzado. Quedaban diez minutos para el final y nadie diría que el Sporting llegaba como peor visitante de Primera, o que el Espanyol un día no muy lejano ocupó zona Champions. Ni que el partido se estaba disputando en feudo perico: buena parte de la afición, ya desesperada, aplaudió ese 0-3.

Y será su hinchada propia, pero en El Molinón, donde el Sporting se jugará ahora sí su última carta por la permanencia, el martes contra su rival más directísimo: el Villarreal. Superaron los rojiblancos un match-ball del que el Espanyol salió eliminado. Un año más, sin Europa. Un año más, la plantilla se renovará. Y aún queda un derbi.

La cantera fue la cara alegre

En el descanso se vivió uno de los pocos momentos amables y con aplausos de la tarde en Cornellà-El Prat, con el homenaje que el club y la grada le rindieron al Juvenil A, el Alevín A y el Infantil Femenino, campeones de Liga de sus categorías.

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