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Liga BBVA | Sporting 2 - Rayo 1

El Sporting sigue vivo en medio del caos del Rayo

El equipo de Clemente sigue soñando con la permanencia en un partido que fue una pesadilla para el Rayo. Labaka se marcó un gol, anotó otro y acabó expulsado.

Rubén Jiménez

Señoras y señores, bienvenidos al circo. El Molinón cambió el césped por tres pistas y el Rayo se convirtió en el protagonista de la función, para disfrute de la afición asturiana. El cartel prometía; Sandoval se veía obligado a estrenar pareja de centrales por las bajas, precisamente los dos menos utilizados de toda la temporada, Labaka y Raúl Bravo. El exmadridista, que a los tres minutos ya había cometido un penalti por mano (no señalado por Iglesias Villanueva), decidió empezar el partido actuando como solista y en el minuto cinco despejó hacia atrás, flojo y mal, un balón que Sangoy no supo materializar en gol. Pero para el siguiente número se alió con Labaka y Joel en una jugada difícil de contar con palabras pero que se resumiría así:

Un córner del Sporting fue rechazado por la defensa del Rayo con tan mala suerte de que el rebote casi supera a Joel. El portero se lanza al suelo, toca el balón con la punta de los dedos y se la deja muerta a Sangoy, que le dribla, pero no acierta a rematar ante la oposición de Raúl Bravo, que tampoco despeja. Aquí la jugada ya era digna de ver, pero la continuación hace bueno el precio pagado de la localidad. Entró en escena Labaka, dispuesto a solventar la papeleta de su compañero, pero lejos de hacerlo, el área pequeña se convirtió en una orgía de piernas. Entre unas y otras, rayistas y sportinguistas, introdujeron el balón en la portería de Joel. El aficionado rojiblanco no sabía si reír o celebrar, el franjirrojo soltaba esa especie de broma irónica que intenta ocultar el dolor.

Sangoy era un puñal y ayudado por De las Cuevas y Colunga estaba haciendo mucho daño al Rayo, pero los de Clemente tampoco eran muy superiores al rival. Se debió distraer con los fallos visitantes y falló en su objetivo, sentenciar el encuentro. Como todo circo tiene su fiera, la de Sandoval era Diego Costa, que mediada la primera parte ya tenía la publicidad arrancada de la zamarra, fruto de las mil y una peleas en las que se involucra en cada encuentro el brasileño. Pero Costa también estaba por la labor de colaborar en el circo. Tuvo la mejor oportunidad de la primera parte, se fue de Juan Pablo y, con la portería vacía, estrelló el balón en el lateral de la red.

Así se llegó al descanso, con una última jugada en la que el debutante Rober se midió en una carrera de más de 50 metros con De las Cuevas para robarle un gol que parecía cantado, ya que el rojiblanco se plantaba solito ante Joel. Viendo que iba ganando al descanso sin muchos problemas y que el primer minuto tras la reanudación (lanzamiento de falta a la cruceta de Sangoy) pudo aumentar su ventaja, el Sporting se relajó. Error. No se jugaba un partido, se jugaba probablemente su última oportunidad de seguir creyendo. Pero se relajó. Y el Rayo lo aprovechó, dentro de la línea de la primera mitad, dando espectáculo. Trashorras botó de forma magistral una falta al corazón del área, Labaka remató al cogote de Delibasic y el balón se le quedó muerto al central vasco para remachar el empate.

Con el Sporting aturdido y el Rayo atacando, la defensa inédita del Rayo actuó por última vez. Raúl Bravo perdía un balón decisivo en el centro del campo y Labaka se veía obligado a derribar a Bilic cuando era el último defensa. El vasco era expulsado y Raúl Bravo se marchaba lesionado. Lo del vasco, histórico. Gol en propia meta, gol y expulsión. Para delirio de la grada, Bilic clavaba el lanzamiento de falta en la escuadra de Joel. El Sporting ganaba y sacaba un poco la cabeza del caparazón. A Sandoval le crecían los enanos con la roja a Casado. Parecía un final de partido plácido, con el Rayo roto y volcado y con el Sporting campando a sus anchas por el área de Joel, pero a punto estuvo todo de cambiar en el 91' de haber acertado Delibasic a batir a Juan Pablo. Pero no era el día del Rayo, que se queda al borde de la permanencia, pero sin asegurarla del todo. Le falta un puntito. Unos pocos más le harían falta al Sporting, que cumplió la primera parte del contrato. Ganar. Ahora le toca la segunda. Esperar. La permanencia sigue lejos, pero sigue siendo posible.

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