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Europa League | Atlético de Madrid 4 - Valencia 2

Exhibición interruptus

Enorme partido del Atleti. El Valencia sale vivo con dos goles polémicos en las prolongaciones. Falcao dejó un gol memorable. La defensa che, de verbena.

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EL CUARTO. Falcao celebra el cuarto tanto del Atlético y el segundo de su cuenta particular. En la banda, Salvio, Koke y Tiago festejan también el golazo del colombiano.

Los famosos caprichos del fútbol celebraron una fiesta anoche en el Manzanares. Abandonó el Atleti su fabuloso partido con el gesto torcido, inquieto y Simeone señalando al árbitro. Y el Valencia, un alma en pena, llegó al vestuario y, cuando se examinó las heridas, no pudo creer la suerte que tenía: estaba vivo y eso ya era un milagro. Si el árbitro escocés Thomson (digno de aquel anuncio ochentero de televisones con Esteso y Pajares; ya saben, sin Thom ni son) hubiera pitado el final de ambas mitades un minuto antes, el 4-0 habría sido justo. Pero alargó una jugada más en cada parte, dos córners, dos goles y un engañoso 4-2 final.

Porque al Valencia lo tiró al suelo Arda en el primer cuarto de hora y ya nunca se levantó. Aunque el rendimiento global del equipo de Emery es notable, cada poco tiempo tiene uno de estos partidos vacacionales que explican el perpetuo estado de desconfianza de su afición.

Hablábamos de Arda, a veces más bonito que útil, pero decidido a ir al grano esta vez. La banda Jordi Alba-Mathieu, habitual punto fuerte che, se convirtió en una pista de despegue para el Atleti gracias al turco, que llegaba a la línea de fondo como si allí hubiera un tesoro. Y lo encontró. A la tercera, se fue de Alba, pero el balón acabó en ventaja para Rami, que se confió de modo ridículo. Ni despejó ni tapó la acometida de Arda, que llegó justo a tiempo para centrar atrás, donde pasó lo habitual: Falcao, cabezazo, gol.

El tanto no cambió nada. El Atleti siguió atacando y Rami y Víctor Ruiz, tropezando. Pero en pleno dominio se atisbaron los primeros síntomas del problema que estaba por llegar. Cada balón parado colgado al área de Courtois era un sobresalto. Rami, que es un peligro en ambas áreas, avisó con un cabezazo fuera, y en el tercer minuto del descuento peinó un córner para que Jonás remachara el empate. Lío. Porque Thomson había marcado un minuto de añadido e iban tres. Y sobre todo porque el córner llegó tras una falta clara de Rami sobre Courtois, que provocó su despeje en semifallo.

El golpe había sido grande y el esfuerzo también, así que existían dudas de cómo regresaría el Atleti del vestuario. Y volvió tocado, pero por las musas (cursilada procedente, creo). En el 49', Miranda cabeceó una falta sacada por Diego, mientras Rami, al decidir entre saltar o romper el fuera de juego, elegía lo segundo. 2-1. Y en el 54', se iluminó Adrián, que robó a Topal, se escapó de Víctor Ruiz como de un niño y marcó cruzado. Gol de calidad y 3-1. Locura en el Calderón.

Y faltaba lo mejor. Dominio total, Diego crecido, varios avisos (una doble parada de Alves a Adrián y Arda y un vuelo del portero a la escuadra en una falta directa de Diego) y un golazo memorable de Falcao en el 79'. Recibió en la derecha, se fue hacia el centro recortando a Mathieu y Víctor Ruiz y, cuando parecía ya desequilibrado, soltó un zurdazo increíble desde fuera del área que entró como un obús tras tocar el larguero. El tipo es un fenómeno.

Sólo entonces frenó algo el Atleti, viendo rendido al rival. Pero los caprichos y Thomson... De nuevo un descuento llamativo y, en el 94', otro córner mal defendido y otro gol de cabeza, ahora de Ricardo Costa. 4-2 y la semifinal viva a Mestalla. La cuestión es si también revivirá el Valencia. Ayer, fue un juguete en manos de un fabuloso Atleti.

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