Internacional | Francia
El Quevilly resucita la fe del descreído fútbol galo
Desde la Segunda B francesa hasta la final de la Copa
Frederic Hermel
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El fútbol francés está pasando por un momento de desánimo y cada vez menos gente se interesa por este deporte que tanta alegrías ha dado en un pasado no tan lejano. En este ambiente de morosidad ha aparecido l'US Quevilly, un equipo de National (Segunda B gala), que ha devuelto algo de fe a un descreído fútbol.
Dentro de dos semanas, este club fundado en 1902, jugará la final de la Copa en el Stade de France frente al todopoderoso Lyon. Y está claro que la inmensa mayoría de los aficionados franceses apoyarán al que aquí denominan el Pulgarcito de la competición y que, ayer, tuvo el honor de ocupar la primera página del periódico L'Equipe.
Para completar esta hazaña, los jugadores (amateurs, empleados todos del club y cobrando una media de 2.300 euros brutos) han eliminado, entre otros, al Marsella (club que llegó a los cuartos de final de la Champions) y al Rennes hace dos días. Este pequeño club de la ciudad de 'Le Petit-Quevilly', que se encuentra enclavada en la zona industrial de la ciudad de Rouen, en la región de Normandía (noroeste de Francia), vive una historia de amor muy especial con la Copa, puesto que ya alcanzó la final en 1927 (perdió frente al Marsella) cuando el fútbol profesional todavía no existía en Francia. Y, hace dos años, llegó a la semifinal.
Pero hay que reconocer que los dirigentes del fútbol francés tienen algo de culpa en el que puede ser el final feliz de esta bonita aventura. Del otro lado de los Pirineos, la competición de Copa se juega a un solo partido y en casa del club de división inferior. Dejando sitio para la sorpresa
