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Liga BBVA | Sevilla 3 - Zaragoza 0

Yo casi a Europa y tú, a la UVI

El Sevilla golea por inercia al Zaragoza y se acerca a su objetivo. Los de Jiménez, víctimas del desánimo, ven lejos la salvación. Negredo, gol 50 de rojiblanco

Yo casi a Europa y tú, a la UVI Ampliar
EUFORIA SEVILLISTA. Coke, Escudé, Manu y Medel celebran el primer gol de Fazio.

El Zaragoza compareció cadavérico al césped del Sánchez Pizjuán. En el túnel de vestuarios, en el rumor de transistores de las últimas jornadas, supo que el Villarreal, oponente casi único en la pelea del descenso, había ganado en el descuento. El papel de héroe, pues, ya estaba adjudicado. Asfixiado por el esfuerzo ante el Barcelona, con una alineación condicionada por la lesión de Obradovic en el calentamiento y con el ánimo por los suelos, su destino en el partido estaba escrito. Combatió diez minutos con agresividad pero el gol de Fazio, apenas en el minuto once, lo derrumbó.

Proniño, se leía en las camisetas del Zaragoza. Su noche, por ende, fue así. Infantil. En el escenario en el que más quería brillar, Jiménez avistó desde uno de los palcos vip cómo su equipo se rompía en la primera parte al estilo que el que le hizo perder los estribos en la sala de prensa de La Rosaleda. Enfrente, el Sevilla, que experimentó el sentimiento inverso a su rival. Pocos minutos antes de empezar a jugar supo que una victoria le acercaría a un punto de la Europa League y cinco de la Champions. Lo que hace un par de meses era una utopía empieza a ser un escenario factible. El Sevilla captó después del gol de Fazio, central argentino al que debe empezar a valorarse en su medida por una temporada completa lejos de lesiones y miedos a volver a caer, que el Zaragoza no estaba para nada e hizo sangre. Negredo, fino y de nuevo reconocible después de un preocupante valle durante la temporada, hizo un doblete que significó su gol oficial número 50 con el Sevilla, que fue el polo opuesto al Zaragoza. Al menos los blanquillos no se abandonaron. Su afición, escarmentada, pensó lo peor antes de la segunda parte, en la que el Sevilla pretendía arreglar su goalaverage general con vistas a Europa. Pero ya no hubo historia.

Sobró la segunda parte, pero 45 minutos y unas cuantas jornadas bastan para establecer ciertas conclusiones. Míchel ha enmendado al Sevilla. Desde la normalidad, sin radicales giros tácticos ni inventos desde aquel primer día fallido en Anoeta, su equipo parece más fiable que el grupo taciturno que dejó Marcelino, desanimado y triste. "Estable", lo definió con acierto el técnico. Con Míchel en el banquillo, ha tumbado con solvencia a Osasuna, Mallorca y Zaragoza; empató sin suerte contra el Atlético y sólo hincó la rodilla ante el Barcelona. Es un comportamiento normal, el esperado de un equipo que debe pelear por la Champions, pero no el que llevaba tanto tiempo de bandazo en bandazo. Ese es el mérito de Míchel.

Mientras Nervión empieza a pensar en la posibilidad de que su equipo vuelva a repetir en Europa como ya es norma en la última década, en La Romareda no se quieren despedir. Al Zaragoza le costó levantarse del shock. Demasiados inconvenientes. A Roberto le atormentó el gol de Puyol el sábado y prefirió no salir en un córner abierto y bombeado que significó el 1-0. Y a su defensa, desconfiada ya de él, se le escapó Negredo, hábil y dispuesto siempre en los momentos finales de la temporada. Doblete. El curso pasado fue él quien puso al Sevilla en Europa. Estos días vuelve a aparecer merodeando el gol. Y tiene al mejor socio. Navas es fabuloso. Incansable, para llevárselo a casa como dijo Míchel. O hasta el fin del mundo. A veces, porque se ha convertido en normalidad, se olvida el peso de Navas en los partidos. Inmenso.

Más que jugar, Sevilla y Zaragoza se dedicaron en la segunda parte, entre sustituciones y futbolistas reservados, a pensar en el futuro del próximo mes. Hubo alguien, sin embargo, que miró al vacío. Para Jiménez, el partido suponía una reivindicación pero todo se le volvió en contra. El gol de Fazio, la lesión de Obradovic, la victoria del Villarreal. Demasiados obstáculos para brillar. En la intimidad, sin embargo, esta derrota que pone en peligro la supervivencia del Zaragoza dejó en su interior la voz final de los Biris, retumbando. "Jiménez, Jiménez, qué c... tienes".

navas no va a getafe y apoño se lesiona

El Sevilla ya puede empezar a pensar qué va a hacer sin Navas en Getafe porque es su jugador más importante. Ayer vio la quinta amarilla. Apoño se fue lesionado con un pinchazo en el abductor de la pierna izquierda y es más que duda para el partido de la próxima jornada frente al Granada.

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