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LIGA BBVA | BARCELONA 2 - ATHLETIC 0

El Barcelona puso su magia y el Athletic pagó su fatiga

Marcelo Bielsa reservó a Muniain, Herrera y Llorente y el Barça se mostró siempre superior. Marcaron Iniesta y Messi, que lleva 36 goles. El esfuerzo europeo pasó factura a los leones.

P. BARGUEÑO

El Barcelona puso su magia y el Athletic pagó su fatiga Ampliar
BARCELONA 2 - ATHLETIC 0. Messi e Iniesta se abrazan tras anotar el argentino.

Cómo sufrió 'El Loco' en el Camp Nou. De cuclillas, con aspavientos o simplemente ametrallando a sus leones con todo tipo de directrices. Seguramente, su cerebro piensa más rápido que las maltrechas piernas de sus hombres, tras jugar 40 horas antes en Alemania. Pasó lo inevitable: el Barcelona fue mejor y el fútbol no pudo ser total porque el Athletic no estaba de una pieza.

Leo Messi, otro loco. "¡Sos Grande!", dedicó el Camp Nou a su líder para homenajear al máximo goleador de la historia del Barcelona. Desde luego, con 24 años, es una locura. Como lo es, a pesar del cansancio, dejar fuera del once rojiblanco a Llorente, Muniain, Amorebieta y Ander Herrera. Y así sucedió, que el Barcelona dominó el partido de cabo a rabo. En la primera mitad, el ya tradicional aluvión de ocasiones azulgranas tardó poco en llegar. En el minuto cuatro, Alves remató duro desde lejos, Iraizoz despejó a un costado y Piqué estuvo a punto de anotar el primero.

En el siete de partido, el Barcelona regaló al público una de esas perlas propias de su fútbol híper combinativo. Fue una triangulación perfecta entre Alves, Messi y Thiago que acabó en gol, pero en claro fuera de juego del centrocampista canterano. No se habían consumido ni 10 minutos y el Barcelona campaba a sus anchas, mientras que el balón no duraba ni 30 segundos al Athletic, el peor de los escenarios para un ultraortodoxo del toque como Bielsa.

Incluso esa fe inquebrantable por el buen juego habrá despertado ¡ternura! a más de uno, porque es de alabar que los leones intentaran mimar el balón, con Iraizoz sacándolo jugado y sabiéndolo perdido instantes después... Con Thiago comandando el centro del campo, el lucimiento en el Athletic era para la pareja de centrales, con un Javi Martínez inconmensurable, como siempre. En el minuto 24, tras una falta a Messi, el propio argentino lanzó y obligó a Iraizoz a realizar una magnífica estirada. La jugada acabó en un córner que remató Piqué, pero Aurtenetxe salvó bajo palos el primero.

Bielsa se llevaba las manos a la cabeza y juraba en chino, pero las ocasiones del Barcelona no paraban. En el 27, Iniesta obligó de nuevo a Gorka a intervenir con éxito tras un potente disparo. Con un Athletic muy metido en su campo ante el hostigamiento culé, el partido se puso para esas cabalgadas que tanto gustan a Piqué, con muchos metros para conducir el balón. Tras unos minutos algo opacos y embarullados por varias faltas no sancionadas por Mateu, llegó el gol del Barça. Messi asistió a Iniesta, que pareció descargar toda la ira contenida en su lánguida figura para fusilar a Iraizoz y firmar su segundo tanto esta temporada.

'El Loco' realizó dos cambios tras el descanso. Salieron Muniain y Ander Herrera para buscar más fluidez en el ataque, más verticalidad y en definitiva, más vida de la que pudieron ofrecer los dos sacrificados, Iñigo Pérez e Ibai Gómez. Y por momentos pareció que los conceptos de Bielsa comenzaban a fluir: Muniain y Ander se buscaban continuamente, se jugaba algo más en los dominios del Barça... pero fue uno de esos espejismos, como esos hálitos de vida que recobran los moribundos en sus últimas horas.

Porque en la gran mayoría de la segunda mitad, más dominio del Barcelona, más combinaciones y otro gol azulgrana, aunque con polémica incluida. En el minuto 58 de partido, el canterano Tello se adentró en el área, con Javi Martínez pisándole los talones; se frenó y al mínimo atisbo de contacto con el defensor, acabó en el suelo. Mateu Lahoz pitó un penalti que Messi se encargó de anotar y así seguir la estela de Cristiano en ese duelo inhumano que ambos sostienen.

Con el Athletic desfondado, abatido y abrumado ante la superioridad culé, llegaron los cambios de Guardiola. Se marchó Tello, que bastante tuvo con su travesura, y entro Pedro. Más tarde, ovacionado como siempre, Iniesta abandonó el terreno de juego para dar paso a Xavi. En el minuto 80, el Athletic pudo ponerle algo de pimienta al partido a través de una buena jugada de Muniain, pero tras salvar la salida de Valdés, Piqué salvó en línea de gol.

Era todo lo que Bielsa podía hacer, centrado como está -no lo olvidemos- en la Copa y la Europa Liga. Guardiola ganó la partida a Bielsa, aunque sería injusto hablar de una relación alumno-profesor, porque ambos son maestros.

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