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REAL MADRID 5 - REAL SOCIEDAD 1 | LIGA BBVA

Goleada terapéutica

Un gol de Higuaín en el minuto 6 puso el partido cuesta abajo para el Madrid contra una Real que no ofreció ninguna oposición. Cristiano hizo dos y ya lleva 35. Benzema también hizo doblete.

El Real Madrid recompuso su figura, abandonó el nocivo trivote, mostró su cara más atrevida y despejó con goles las dudas que había acumulado en sus dos compromisos anteriores. No hubo ni el más mínimo resquicio para el debate, porque el Madrid expuso todo su poderío desde el inicio y porque la asustadiza Real se mostró demasiado timorata, asumió su inferioridad antes de saltar al campo y no opuso ninguna resistencia. Le cayó una avalancha encima y el encuentro quedó reducido a saber cuántos goles serían capaces de convertir el líder de la Liga. Se escapó de ese aire mediocre Xabi Prieto, un futbolista que está muy por encima de su entrenador, Montanier, que condenó a la Real a vivir en una cueva. El Madrid calmó su ansiedad con esta goleada, que fue tan grande como él quiso.

No se puede poner ninguna objeción a la victoria del Madrid, superior de principio a fin y que conserva esos seis puntos de ventaja en la clasificación. Es un botín demasiado valioso, que invita a vivir lo que resta de este viaje por la Liga con la calma y la confianza que proporciona ese colchón de puntos y no atacado de los nervios. El Madrid puede permitirse el lujo de hacer sus piruetas protegido por una red y debe saber jugar con esa ventaja.

Decidió reunir esta vez Mourinho de salida a Cristiano, Kaká, Benzema e Higuaín, escoltados por Xabi Alonso y Khedira. La Real no encontró respuesta a este planteamiento atrevido del Madrid y se llevó un revolcón importante. Benzema inició sus maniobras ofensivas desde la derecha, Cristiano apareció por la izquierda y Kaká se movió por el centro, detrás de Higuaín. Todos actuaron con enorme libertad y con una falta de oposición difícil de comprender.

Quiso protegerse tanto la Real cerca de su área, que al Madrid no le hizo falta elaborar las jugadas para plantarse delante de Bravo. Le concedieron espacios y le entregaron el balón, argumentos que utiliza el Madrid para acabar con cualquier discusión. Le sobró con meter una velocidad más en los metros finales para arrollar a una Real que nunca supo por dónde le venían los golpes.

Apenas resistió seis minutos en pie el equipo de Montanier, los que tardaron Benzema e Higuaín en asociarse para que el argentino firmara el primer gol. Una vez despejado el camino, el Madrid encontró una autopista hacia la portería de Bravo, que ofreció alguna intervención de mérito que minimizó algo los daños.

Tardó 21 minutos en llegar la Real hasta los dominios de Casillas, que mandó a córner un tiro de Xabi Prieto. La respuesta del Madrid fue contundente. Primero por parte de Cristiano, que a pase de Kaká marcó su gol 100 en Liga con el Madrid, y después por medio de Benzema, que superó a Bravo con una sutil vaselina para elevar el tercer gol al marcador.

Poco antes de que se cerrara la primera parte encontró la Real la única satisfacción de la noche. Marcó Xabi Prieto con la involuntaria colaboración de Ramos, que golpeó el balón con la cabeza y lo alejó de las manos de Casillas. Este gol no fue más que un grano de arena en la inmensidad del desierto.

La voracidad del Madrid no se calmó en el descanso y salió de los vestuarios dispuesto a hacer más grande el destrozo. No le costó ningún esfuerzo conseguirlo. Benzema hizo el cuarto a pase de Khedira y Cristiano puso la firma al quinto después de recibir la pelota de Higuaín. Entre medias, la Real reclamó un penalti de Arbeloa a Agirretxe. La duda es saber si el derribo se produjo con el jugador de la Real dentro del área o si ya estaba fuera de los límites del terreno de juego.

Con más de media hora por delante, el Madrid se calmó, se dedicó a la vida contemplativa y la Real se dio por satisfecha con que la goleada no fuera mayor. Tan enorme fue la distancia entre los dos equipos que el cuerpo técnico del Madrid decidió rescatar de lo más profundo del banquillo a Sahin. Salió por Khedira para sentirse futbolista durante quince minutos, el mismo tiempo que estuvo sobre el césped Coentrao, convertido ya en sospechoso para parte de la afición y que sustituyó a Benzema, despedido con una merecida ovación por sus dos goles y por su trabajo para el equipo.

Del que no tiene ninguna duda el público del Bernabéu es de Cristiano, que firmó un nuevo doblete y fue retirado para que Jesé disputara los últimos nueve minutos. El talento de ahora dio paso al talento del futuro.

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