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Europa League | Stoke 0 - Valencia 1

Para golpes, el de Topal

El Valencia encarrila el pase ante un aguerrido Stoke

Para golpes, el de Topal Ampliar
GOLPE DE AUTORIDAD. Aduriz, Tino Costa y Jonas Gonçalves abrazan a Mehmet Topal después de que el turco diera el triunfo a los che.

El zapatazo de Topal desde 30 metros tiene pinta de ser más que suficiente para que el Valencia esté en octavos de la Europa League. Ni tan siquiera parece que vayan a echar en falta dentro de siete días los de Emery en Mestalla un disparo de Feghouli que repelió el palo. El Stoke es lo que es y, si ayer no fue capaz de superar a Guaita ante su fervoroso público, nada invita a apostar por ellos de cara a la vuelta. Bueno sí, una cosa, si se clasificaran te harían rico.

Lo primero que hizo el Stoke tras sacar de centro fue pasársela al portero y patadón hacia arriba. Eso es tener las ideas claras. La cuestión, como se vio, era no entrar en su juego. Pero el Valencia de primeras lo hizo y por ello los de Pulis se vinieron arriba. También contribuyó el colegiado, que igual pensó que por estar en Inglaterra lo de pitar faltas no es una regla del juego. Huth daba collejas a Aduriz, Wilkinson pisaba a Piatti y Shawcross pasaba por encima de Jonas. Eso era el Stoke. Guerrero en defensa y directo en ataque. Aunque Tino tampoco se achantó.

La presión inicial de los ingleses hizo que el Valencia pareciera estar contra las cuerdas. Los de Unai comenzaron también al patadón, pero, en su caso, sin sentido alguno, porque pensar que uno de los de arriba pudiera llevarse un balón de esos que despejaban Guaita, Dealbert o Rami era como esperar que Crouch metiera entre los tres palos una media chilena que intentó desde el punto de penalti. La mandó a la grada, claro está. El Stoke ladraba pero no mordía. Es un equipo tan cuadriculado (y no es un descalificativo sino una descripción) que de hecho su mejor ocasión llegó, cómo no, tras saque de banda de Delap. En el primero que tuvo para ser más exactos. Ritual digno de ver en directo, porque es atravesar el balón la línea y éxtasis colectivo. Brillo a la pelota, tres pasitos y catapulta. Walters no llegó con Guaita a dos metros suyo por centímetros.

Leña al Valencia.

Con el paso de los minutos, el Valencia se quitó el corsé. El Stoke, viendo que el balón ya iba por abajo y no tanto por arriba, replegó velas. Y esos 15 metros de más que concedió a los che los pagó caro. Aunque hasta el final no dieron ni un solo balón por perdido ni dejaron pierna alguna a la que pegar, cuando dejaron de presionar tan arriba para contener más en la medular, dejaron un espacio idílico para pensar a los blanquinegros y sus pases fueron más certeros. La zaga despejaba; Topal contenía -partido completo del turco y gol que le viene que ni pintado para ganar en confianza- y Tino bregaba y circulaba. Y a partir de ahí, Piatti (en una de sus mejores noches como che), Jonas y Feghouli buscaban las cosquillas de los rivales y también a un pobre Aduriz que le dieron hasta en el pasaporte. Suficiente.

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