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Liga BBVA | Betis 2 - Valencia 1

La magia del Betis

Los verdiblancos voltearon en el descuento un 0-1

La magia del Betis Ampliar
ALBOROZO. Los jugadores del Betis se abrazan al término del partido que ganaron remontando un gol del Valencia.

Si no puedes con la locura, alíate con ella. Así debió pensar Mel, técnico de un equipo que aprendió a convivir con la desgracia y que anoche la volvía a sufrir en sus carnes hasta que, pocos conocen la magia tan bien como el Betis, la puso de su lado. Perdía cuando se traspasó el 90, abocado al punto de 33, pero dos pases de un recién salido al campo sirvieron dos goles a Castro y reventaron las gradas de un Villamarín irreconocible hasta para sí mismo, después de 10 partidos en los que apenas había conocido la buena noticia de un empate. El Betis de Curro, de los mostachones en Utrera, del pan de pueblo, el Betis de verdad renacido en un suspiro. Catarsis para pensar que, a partir de ahora, la cosa sólo puede ir mejor.

Y al Valencia, tal vez peor. Hasta esos minutos extraños parecía justo vencedor el equipo de Emery, capaz de darle vuelta a la moral tras caer en la Champions y pensar en clave de Liga para hacer un partido serio y de dominador, aunque tal vez le faltara profundidad para haberlo matado. Fue mejor que un Betis con dibujo extraño pues después de recibir dos goles de muerte de descuento, uno desde el centro del campo y otro tras fallar 1.000 ocasiones, Mel decidió abonarse a la locura. Así, a tumba abierta, con casi cuatro delanteros después de incluir por sorpresa a Pozuelo en lugar de Cañas. Un 4-2-3-1 con pinta de 4-2-4 en el que el equilibrio, cuando lo hubo, lo ponían Iriney y Beñat. Tino Costa y Topal, asociados con Feghouli, se hicieron rápido con el mando. Olió la sangre el Valencia, vestido de luto para la ocasión.

Buen Pozuelo.

Tal vez le sobraba el balón al equipo de Emery, se acercaba al área muchas veces sin peligro. Soldado, como no, percutió dos veces mientras el Betis, a contraestilo, lo intentaba a la contra. Tocó a rebato Pozuelo, pero Pereira y Rubén son más de área que de bandas y parecían desaparecidos en combate, al menos hasta que en la reanudación tuvieron la ocasión de chutar... desviado. Saltaron los de Mel más decididos del vestuario, animados pero sin continuidad. Quedaban las contras visitantes, el miedo de siempre y éste se hizo carne cuando el balón llegó a Mathieu en posición de extremo y su centro, en dirección a Soldado, lo desvió Dorado a su red.

Nadie daba un duro por el Betis, desesperado, pero en esas entró Juanma, un antagonista de revolucionario que desde su pinta de no romper un plato le dio la vuelta al marcador. Primero con un centro que Rubén empujó y luego con una vaselina a la espalda de la defensa valenciana que el canario convirtió en remontada y locura, cuando no quedaba ya nada más que celebrar entre tanta pena o cuando más bien quedaba todo: el Betis.

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