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LIGA DE CAMPEONES | VALENCIA 7 - GENK 0

El Valencia hace los deberes con un festival de goles

El Valencia, liderado por el talento de Jonas, no encontró rival. El brasileño, Pablo Hernández, Aduriz, Tino Costa y Soldado, en tres ocasiones, han marcado los goles del conjunto ché.

P. BARGUEÑO

Desde que el Valencia empató en Bélgica el pasado 13 de septiembre en el primer partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones, el conjunto ché ha ido cargando jornada a jornada una pesadísima losa. Es cierto que ese resultado ha condicionado la participación valencianista en Europa, pero los de Emery han experimentado desde entonces una espectacular evolución.

La máxima expresión de ese cambio de piel se ha hecho notar esta noche en Mestalla. Es sabido que el Genk no es un rival terrible, pero otro resultado adverso hubiera dibujado un horizonte oscuro para el Valencia. Sin embargo, el conjunto ché cimentó una cómoda victoria en las botas de Jonas Gonçalves, un futbolista genial que ha encontrado la horma de su zapato en Unai Emery.

El Valencia quiso dejar claro desde el minuto uno quién mandaba sobre el terreno de juego y quién tenía más pinta de equipo de Champions. Tras los primeros cinco minutos de monopolio valencianista, el argentino Tino Costa puso un magnífico centro, potente y con rosca que encontró la cabeza de Jonas. Era el 1-0, y casi la única ocasión en que el brasileño iba a utilizar la testa, pues su recital se cimentó en su mágica diestra.

Apenas unos minutos después, de nuevo Jonas puso en pie a Mestalla con un sensacional pase entre los dos centrales belgas que encontró destinatario tras el desmarque de Soldado: el ariete del Valencia anotó el segundo (minuto 13) y más que llamar, está dando portazos desesperados para acudir a la Selección.

El Genk, intimidado por el despliegue táctico del Valencia, se limitaba a correr detrás del balón. Tino Costa puso a prueba en dos ocasiones casi consecutivas a Köteles. El meta húngaro, a pesar del set recibido, fue el mejor de su equipo, pues evitó una goleada que hubiera sido histórica.

Con el 2-0, el Valencia se fue relajando, desde luego nunca hasta el punto de temer por el resultado, pero a la media hora de juego, entregó las llaves a los belgas. En el Genk, su joven promesa De Bruyne estaba siendo bien taponado por Miguel, pero en el minuto 31 se produjo la que fue la mejor ocasión belga del partido, un durísimo disparo de Camus, pero Diego Alves estuvo muy atento. Un minuto más tarde, Vanden Borre estuvo cerca de acortar distancias, pero su disparo se fue desviado, aunque por muy poco.

Tras la pequeña pájara del Valencia, Jonas volvió a deleitar a la grada con otro pase de gran futbolista, al hueco, a la espalda de la defensa y de nuevo apoyado por un magnífico desmarque de Roberto Soldado, que fusiló a Köteles y puso el 3-0 (minuto 35). El partido estaba sentenciado, el Valencia había ahuyentado los fantasmas belgas. Pero Emery quería más, y Soldado, también. A cinco del descanso, el delantero valencianista anotaba su hat-trick, cinco goles en cinco partidos.

Si echamos la vista atrás, el periplo del Genk por España no era precisamente bueno. En cinco visitas, había cosechado cuatro empates y una sonada derrota por 6-0 frente al Real Madrid, en la Champions 2002/2003. Pero el Valencia no se relajó ni mucho menos en la segunda parte, y salió con la intención de vapulear a los belgas. No en vano, en el descanso Víctor Ruiz fue sustituido por Parejo: más toque para seguir mirando a la portería rival. En el 56, Feghouli abandonó el terreno de juego por Piatti, y ocho minutos más tarde, Mestalla se ponía en pie para ovacionar a Soldado, convertido en ídolo local, sustituido por Aduriz. Con estos cambios, el Valencia siguió empecinado en aumentar la renta, y vaya si lo consiguió.

Primero fue Pablo Hernández en el 67, que encontró premio a su laborioso y completísimo partido. Dos minutos después, Aduriz, que hacía un año que no marcaba en Liga de Campeones, puso el sexto en el marcador. Pero el set no parecía suficiente, y Tino Costa, en el 81, anotó el séptimo, dejando al Valencia muy cerca de la mayor goleada lograda nunca por un equipo en Liga de Campeones.

La fiesta en Mestalla total. Los deberes estaban hechos, pero, mirando de refilón el resto de resultados, el semblante se le puso un poco serio a la afición valencianista: en el tiempo de descuento, el Leverkusen ganaba al Chelsea, aunque el empate valdrá a los de Emery para corroborar lo que se vio esta noche: el Valencia es más de Champions que de Europa Liga.

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