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VALENCIA 3 - LEVERKUSEN 1 | LIGA DE CAMPEONES

El Valencia se levanta a tiempo en la Champions

Jonas, Soldado y Rami marcaron para el Valencia, que ahora está a un punto del Leverkusen y a tres del Chelsea. Los de Emery se sobrepusieron a la lesión de Banega en la primera parte.

DAVID F. SANCHIDRIÁN

Las cuentas salen en Valencia. Una derrota suponía una muerte casi anunciada pero la victoria ha supuesto una bocanada de aire más agradable de lo esperado después del empate del Chelsea ante el Genk. Y el triunfo ante el Leverkusen tiene doble mérito porque el conjunto valenciano supo levantarse tras la lesión de rodilla de Banega, el conductor del juego che. Con el argentino en cancha, el Valencia se adelantó gracias al tanto de Jonas, el más rápido de la historia de la Champions, y puso contra las cuerdas al equipo germano. Sin él, el Valencia entró en una espiral confusa hasta bien entrada la segunda parte. La grada se impacientó con el empate de Kiessling pero acabó rendida a su equipo gracias a los goles de Soldado y Rami.

En Mestalla, a cuatro kilómetros del edificio Ágora, pista central del Open500 de tenis, se vivó otro 'match ball', éste vital para el Valencia. Todo o nada. Un 'all in' en toda regla sin cabida a los faroles ni al miedo si los valencianistas querían seguir galopando por los mejores pastos de Europa. Eso implicaba, entre otras cosas, aguantar al máximo nivel los 90 minutos y no sólo media hora como ocurrió en la ida.

El aliento golpeaba en el cogote y Emery se encomendó a la dirección de Banega, con Topal de asociado, la puntería de Soldado y Jonas, algo desafortunados en el partido de ida, y las agradables sensaciones de Feghouli, recompensado por el trabajo ante el Getafe. Pero los aficionados ches no tuvieron tiempo ni para realizar un rápido barrido al dibujo de su equipo porque Bayer Leverkusen lo facilitó todo a los nueve segundos. Sacó de centro hacia atrás, el balón cayó en los pies de Friedrich, cedió a Leno y el despeje lo recogió Jonas para ajustar el balón a la base del palo y transformar en un camino de rosas lo que se esperaba que fuera una marcha espinosa.

Aunque en ese sendero de armonía apareció una zanja difícil de sortear. Éver Banega se rompió al presionar a Ballack y el Valencia se quedó sin GPS. Una pena porque el equipo de Emery lo llevaba todo bien encauzado hasta ese fatídico minuto. Con Tino Costa en el lugar de Banega, el Valencia sólo pudo aguantar el pulso durante nueve minutos. Dobló el brazo cuando Ballack, aprovechándose de una subida de Miguel, encontró un resquicio en ese costado y la puso a la cabeza Kiessling, que remató casi a placer.

Volver a empezar pero sin Banega. Esa iba a ser la compleja tarea del Valencia. Mientras Tino Costa encontraba su sitio en Mestalla, el Bayer, sin alardes de fútbol, se las ingeniaba para embestir la portería de Diego Alves pero el brasileño no entiende de adversidades y aguantó con intervenciones como la que realizó a Schürrle tras un disparo desde el balcón del área justo antes del descanso.

De los pitos a la euforia

El Valencia no terminaba de arrancar tras el descanso. Le costaba dar continuidad a su juego y el Leverkusen parecía encantado en el papel de aguardador. Entonces aparecieron los primeros silbidos en Mestalla y Emery los quiso apagar con la entrada de Piatti. La sustitución no entró de primeras por los ojos de los aficionados pero el efecto sobre el equipo, el resultado y el futuro en la competición resultó fundamental. Los 'ches' consiguieron sortear la brecha abierta en la primera mitad con la lesión de Banega a falta de media hora para el final. Sin desplegar un fútbol espectacular los valencianistas pusieron de nuevo tierra de por medio tras una buena jugada que nació de una gran transición de Pablo hacia Mathieu y el francés la paso rasita al centro del área por donde apareció Soldado para definir con un taconazo excelso. El 'hombre gol' del Valencia apareció en el momento más oportuno y contagió al equipo y en extensión a la grada.

La música de viento cesó para dejar paso a una auténtica fiesta. El equipo no quiso desaprovechar la oportunidad de brindar junto a su afición y hubo tiempo para el tanto de la tranquilidad. Un saque de esquina botado por Tino Costa lo remató Rami. Triunfo vital para las aspiraciones del Valencia.

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