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Levante - Real Madrid | La contracrónica

No fue solo Khedira...

Menos mal que existe España. Los chicos del baloncesto (Gasoles, Navarro, Reyes, Pepe Sáez... os quiero) y los jabatos de la Copa Davis me arrancaron las únicas sonrisas de un domingo negro para la tropa blanca. Derrota sin excusas...

Sin excusas. El Madrid fue una sombra siniestra y triste que deambuló por el Ciutat de Valencia como un equipo sin alma, sin orden táctico, sin ambición y sin fútbol. Un Madrid plano, previsible, sin velocidad, sin energía anímica, sin orgullo, sin capacidad de reacción y sin argumentos para responder a los contratiempos. Cuando sucede todo eso, el primer responsable es el entrenador. No soy dudoso con Mourinho, al que considero el mejor entrenador del mundo. Pero el día que se equivoca, es bueno decírselo porque estamos en sus manos para muchos años (espero) y derrotas así te provocan una úlcera en el corazón. Míster, no basta con decir que el Levante es un equipo que sabe provocar y simular en ese infrafútbol en el que los modestos se manejan como nadie. Lo de la parte sucia del fútbol es algo que hay que desterrar, pero igual que Ballesteros, Rubén o Iborra se alvesizaron e hicieron cosas que no deberían aprender nunca los niños, le digo a usted que Khedira, Di María y Pepe tampoco estuvieron a la altura de lo que significa defender el escudo del mejor club de todos los tiempos. Ante el Levante no valen excusas. Equipo humilde, con un presidente joven y emprendedor y una afición entusiasta. Los 1.500 madridistas que estaban en las gradas del estadio granota se fueron muy decepcionados porque éste no es el Madrid prometido. Mourinho debe reflexionar sobre lo ocurrido. Sólo él puede recuperar la ilusión extraviada en un partido infame. Revise usted sus pecados...

El once titular. El primero, el equipo de salida. Que juegue Kaká de titular es una concesión temeraria cuando encima no tienes a Cristiano en el campo. Kaká está para sopitas y buen vino. O para quince minutos, exprésenlo como quieran. Coentrao taponó a Marcelo por la izquierda, con lo que inutilizó esa banda. Quitar a Benzema en el descanso fue otro suicidio de pizarra. Karim falló dos goles claros, pero elabora arriba como nadie y hay que aprovechar el estado de gracia de los jugadores. Sin Karim y con Cristiano minimizado por la herida de guerra de la batalla de Zagreb, el Madrid se quedó sin pólvora ante un rival envalentonado...

¡Villaratazo!. Eso sí, la ración de Villarato no podía faltar a la cita. Pitaba Turienzo, el que masacró al Madrid en la Liga de Capello (2007) con un arbitraje en Santander que casi les deja sin título. Con 0-0, pasó por alto ayer un penalti de Iborra que además suponía la roja (ver foto). Con el Reglamento en la mano, el hasta ayer líder se ponía 0-1 y se restablecía la igualdad numérica. Pero eso a Turienzo y a los árbitros del Régimen Sánchezarminista no les interesa. No sé si es manía a Mourinho, a Florentino por lo de las Elecciones de 2004, a los periodistas de la caverna o al Sursum Corda, pero es evidente que pitan condicionados para no darle al Madrid ni la mano en el protocolo del intercambio de banderines. Penoso.

Roja a Di María. Si Ángel no se hubiera mutado en demonio reaccionando infantilmente a una falta clara que le hicieron y no fue castigada, ahora estaríamos hablando de otro partido. Los partidos son para listos y no se puede actuar como en el patio del colegio. Y Khedira debió ver que al que empujaba era Ballesteros, un artista de la simulación que ya no va a cambiar a sus años (35). Hasta en eso el Levante supo ganar el partido. Di María, Di María...

Afición. Felicito a los vikingos que se dejaron ver en el Ciutat. Ellos se merecen mucho más. Dan la cara por el equipo y mira cómo se lo agradecen. Pero esto se arregla rápido. Ganando al Racing y al Rayito. ¡Y jugando bien al fútbol!

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