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liga bbva | barcelona 8 - osasuna 0

La terapia de la sonrisa

Estruendosa goleada de un Barcelona que hizo pagar a Osasuna los platos rotos. Juego, hambre y goles para enmarcar: tres Messi, dos Villa, Xavi, Cesc y Roversio en propia puerta.

Habrá quien diga, porque en el fútbol de hoy manda el cortoplacismo histérico, que el Barcelona ha vuelto cuando la realidad es que nunca se fue. Pero contra los accidentes, los empates, las lesiones, los fallos defensivos y las siestas antes de tiempo, el equipo azulgrana regaló uno de esos partidos que llenan de brillantina las crónicas. Arte contra las dudas, una terapia de goles, fútbol vertiginoso y preciso, combinaciones maravillosas y, atención, esfuerzo sin empacho. Como asoman Valencia y Atlético a una semana vista, quizá vuelvan los vaivenes y los análisis tremendistas. O el éxito y las proezas en cadena. Pero el hecho puro y duro, muy duro, es que no era este un buen día para ir de visita al Camp Nou.

Y le tocó a Osasuna. No era un buen día ni por estadísticas -¿tres tropezones seguidos?- ni por sensaciones. La posibilidad de pescar en río revuelto apenas ocultaba el peligro de pagar los platos rotos. Y Osasuna pagó la vajilla entera. Y el mobiliario y los arañazos del parquet. Mendilíbar, valiente, planteó un partido impecable en la pizarra: tres jugadores como sostén en el centro del campo, defensa atrevida y mucha presión en campo contrario. Todo lo que hizo fue apretar con sentido la salida del balón en los primeros minutos. El resto fue mirar y aplaudir, apenas un par de ocasiones en el ecuador del segundo tiempo, en el único respiro que se tomó un Barcelona ya con una defensa formada por Adriano, Maxwell y Mascherano. No, no era un buen día para visitar el Camp Nou.

Nuevo Barcelona, el Barcelona de siempre

El Barcelona, primoroso, enfrentó las dudas con una revolución que le aproximó al equipo que goleó en otra obra de arte al Villarreal. Sin Iniesta o Alexis pero con Puyol, por fín, y con Thiago y Cesc. Guardiola inventó un 3-4-3 elástico en el que cerraban Mascherano, Puyol y Abidal y Alves se incrustaba como extremo derecho con Villa en la izquierda y una perfecta geometría del caos con Busquets como ancla, Thiago y Xavi como turbinas y Messi y Cesc rajando el campo como, los dos y alternativamente, falso delantero o media punta.

Cambiar todo para que nada cambie, este Barcelona con retoques y matices fue 100% Barcelona. Influyeron los goles tempraneros y el mensaje recibido tras los dos últimos empates pero influyeron también hechos futbolísticos consumados: Puyol es tan esencial atrás como Busquets en el centro del campo, Xavi juega liberado por la acumulación de tocadores que marea y desborda al rival y Messi y Cesc, almas gemelas en el campo, crean un vértigo ofensivo indefendible. Por el camino el Barcelona ha recuperado además una muy buena versión de un Villa otra vez goleador y la mejor de Alves, desatado en ataque y sin ninguna responsabilidad defensiva.

El resto fue el fútbol, sublime en el primer tiempo y mientras Osasuna intentó ponerse en el camino y chispeante después, en la segunda parte y con todo ventilado. Sin siestas y sin bajadas de tensión y con todos los atributos que escribirán la historia de este equipo: presión asfixiante y recuperación temprana, precisión al primer toque, verticalidad y arte. Ocho goles, disparos a los palos y ocasiones falladas ante un Andrés Fernández que necesitará una cura de estrés tras este partido, un par de días en un balneario.

El Barcelona, y es lo mejor que se puede decir de un equipo, regaló sonrisas, una lluvia incesante de fútbol y algunos goles para ver una y otra vez: Xavi de vaselina, Messi culminando jugadas de seda o Cesc marcando de volea tras asistencia del argentino, que marcó tres goles, sirvió otros tantos y volvió a ser igual de determinante como finalizador y como distribuidor. Sobresaliente Messi, sobresaliente Cesc, sobresaliente Xavi, sobresaliente Busquets, sobresaliente Alves... sobresaliente Barcelona que recupera a su capitán, recupera el instinto y recupera la sonrisa, todo en un partido.

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