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Dinamo Zagreb 0 - Real Madrid 1 | La contracrónica

El Barón Rojo

El Madrid pudo ganar 0-5 pero terminó sufriendo, con uno menos y con el tobillo de Cristiano con más sangre que en las películas 'gore'. El golazo de Di María hizo justicia a un equipo que aún le falta lo que a las teles buenas: alta definición...

¿Gafe? Como decíamos ayer, basta que el AS recordase en sus páginas que en tres partidos con la camiseta roja no había caído ni una victoria ni un miserable gol, para que el acorazado de Mou dé un machetazo al gafe. Primer gol de rojo (Di María) y primer triunfo con esta valiente apuesta cromática. El Madrid puede jugar de blanco (como más guapo está), de azul marino, de morado nazareno, de negro de etiqueta o de amarillo chillón. O de rojo pasión. ¿Por qué no? El caso es que siempre sabe estar a la altura, independientemente de la plasticidad de su juego. No fue divertido, vale. La inclusión de Coentrao como mediocentro sigue provocando el mismo revuelo que organizaría un lobo en mitad de un gallinero. Pero al Madrid hay que reconocerle sus méritos. Único equipo español del póker de participantes en la Champions que cantó victoria; único que es líder a la vez en la Liga y en su grupo de la Copa de Europa; único que ha hecho pleno de puntos en las dos competiciones; único capaz de sobrevivir a otro arbitraje infame...

¡Ovrebo vuelve! No quería liarme otra vez la manta a la cabeza, pero es que se veía venir. Mira que Florentino y José Ángel Sánchez han debido aprobar la indumentaria roja para despistar a Platini y Villar y poder llegar así a la final creyendo que es el Manchester United, el Liverpool o el Bayern. Pero no hay manera. El referee de Zagreb era un niño de 32 años paisano de Ovrebo, ese hombre que pasó a la historia por hurtarle cuatro penaltis clamorosos al Chelsea en Stamford Bridge y quedarse tan ancho. Hemos investigado y miren lo que hemos descubierto (asistencia de Joaquín Maroto incluida). El tal Oddvar Moen fue el cuarto árbitro en estos seis partidos que el ínclito Ovrebo pitó entre 2007 y 2010 con la presencia de su paisano en la banda: Manchester-Roma, Villarreal-Arsenal, Milán-Celtic, Lyon-Rangers, Lazio-Dinamo de Bucarest y Debrecen-Lyon. Dios los cría y ellos se juntan. Resulta que un tal Leko le hace un plantillazo tremendo a Cristiano. Tacos clavados, media sangrando y tres puntos de sutura. El amigo Oddvar ni se inmuta. Ni amarilla. Curioso. Hace cinco meses, a Pepe lo echaron ante el Barça en el Bernabéu por dar un plantillazo a la pelota, con la consiguiente caída con 'simulador aéreo' de Alves. Roja y a la calle. Las medias de Alves impolutas, sin un rasguño. Es la vara de medir de la UEFA con el Madrid. Mourinho ya puede incluir a Oddvar en la lista de los Bussacas, De Bleeckeres, Starks y compañía. Y Marcelo a la ducha. Faltaría más.

Hace historia. Di María tiene ángel. Lo dice su nombre de pila y su empeño por dejar huella en este club imperecedero. No está fino, ni se va del uno contra uno como nos tenía acostumbrados. Pero le llega un pase de Marcelo y se saca el golazo de la victoria, como hace un año en Auxerre. No es un gol más. Es el primero de la historia con la remera roja. Les dije que esta camiseta huele a Décima...

Ojo a Mourinho. Al final prefirió un palco privado del Maksimir Stadium que la frialdad de una habitación tan lujosa como solitaria. Mou huele a fútbol y necesita sentirlo. De hecho, el Madrid lleva siete salidas en Europa con él de entrenador y los 'blancos-rojos' no conocen la derrota. Sus boinas verdes (o rojas, insisto) han aprendido a hacerse respetar más allá de los Pirineos. Ganar a este Madrid va a ser labor de titanes. Lo digo bien alto. Es el gran favorito para levantar la orejona.

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