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Huracán Madrid

Brutal paliza del equipo de Mourinho al Zaragoza, que pudo ser mayor. Hat-trick de Cristiano Ronaldo a un solo toque. Marcelo, Xabi Alonso y Kaká completaron el set en blanco.

Luis Nieto

Se acentúa la Liga de las superpotencias, que nos deparará muchos marcadores de tenis como el de hoy. Un Madrid mejor cocinado, como prometió Mourinho para su segundo curso, adquirió la categoría de huracán a su paso por Zaragoza. El equipo de Aguirre estaba en obras y acabó reducido a escombros tras pasar un rato horrible, persiguiendo fantasmas. Su consuelo es que al resto de los de su especie no les irán mejor las cosas. A costa de ese pelele reafirmó el Madrid sus nuevas convicciones, que parecen más firmes que las de hace un año.

La crisis ha adelgazado las plantillas profesionales y las ha llenado de jóvenes inexpertos de bajo coste, hecho que disparará el desequilibrio entre Madrid y Barça y resto del mundo, casi tercer mundo visto el partido de hoy. Porque la diferencia entre el equipo de Mou y el Zaragoza de los diez fichajes resultó escandalosa y alarmante.

A un toque

El Madrid ha dado un paso decisivo hacia la prosperidad. Sigue siendo el equipo vigoroso que edificó el primer Mourinho, pero ha subido varios peldaños en autoridad, valentía, posesión y hasta camaradería, embudo por el está cerca de pasar Cristiano Ronaldo. Hacer grupo no le restará goles. Ayer metió tres a un toque, prueba inequívoca de que le conviene la caza en manada. Se fue pichichi en mayo y vuelve como tal en agosto.

En este Madrid importan ahora el qué y el cómo. Y ese cambio de registro ha mejorado a futbolistas clave. En Özil cunde el desánimo si el partido no pasa por él durante muchos minutos. En La Romareda fue figura central porque la contundente posesión del equipo facilitó su genialidad. También ha dejado de aburrirse sin pelota Benzema, al que por fín Mourinho le ha sacado ese punto de emoción que necesitaba para despegar. El 0-1 nació de una pelota robada por él. Por cosas así el portugués concede matrículas de honor.

Coentrao, pivote forzoso

El partido tuvo una sola dirección y ni siquiera fue capaz de destapar el debate sobre si Coentrao, pareja forzosa de Xabi Alonso, torea fuera de sitio. Cabe apuntar que lo mejor lo hizo echándose la muleta a la izquierda y en arrancada. Es más de sorprender que de elaborar. Difícilmente quien nace extremo muere pivote. Pero aún así se le aprecia un nervio superior al de Khedira. Y, además, sentarse a misma mesa que Xabi Alonso se lo pone fácil. A Mou le tranquiliza tener cerca a Kaká y al equipo que ponga siempre al guipuzcoano. Dejó un supergol y el habitual aire de gestor de juego insuperable.

El Zaragoza, acorazado sobre un 4-1-4-1 con poca respuesta ofensiva, fue tragándose las ocasiones por tierra mar y aire hasta quedar calcinado. A Ponzio se le multiplicó el trabajo; Barrera, al que pusieron la camiseta antes de enseñarle la Plaza del Pilar, y Lafita apenas tuvieron oportunidad en campo ajeno; Uche se vio sin compañeros en 30 metros a la redonda; Roberto quedó condenado a superhéroe sin posibilidades de sobrevivir. Al Zaragoza le pudo ir aún mucho peor si el Madrid afina en los cara a cara que se procuró en la segunda mitad y dejó marchar. El equipo de Aguirre blandeó hasta el sonrojo, hasta arrancar la sonora indignación del público. Allí se huele el miedo desde el primer día.

El gol de Kaká

Partidos como el de hoy fomentarán el reparto de esfuerzos y la posibilidad de Mourinho de servir café para todos y mantener el vestuario como un roble. Callejón, Higuaín y Kaká participaron en el fin de fiesta. El brasileño, incluso, firmó un gol propio de sus días de gloria. Con ellos desde el principio o con los cuatro que le faltaron a Aguirre el Zaragoza también habría quedado hecho unos zorros. La bipolaridad de la Liga comienza a ser un trastorno.

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