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Amistoso | R. de Viena 4 - Valencia 1

Bochorno en Viena

El Rapid, mucho más rodado ya que ha empezado la liga austríaca, dejó en evidencia a los blanquinegros. Los de Emery no funcionaron en defensa ni tampoco en ataque, pese al debut de Mata. El árbitro tampoco ayudó: expulsó a Soldado y sus decisiones fueron siempre caseras.

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DURA DESPEDIDA. El Valencia no funcionó ayer gracias a que el rival estaba mucho más rodado.

Al Valencia se le hizo de noche en Viena. Careció de frescura de ideas y también de piernas. Bajó el telón en Austria con mal sabor de boca, el que le dejó la goleada recibida a manos del Rapid. Fue tan justa como querrá Unai pensar que anecdótica, aunque bien sabe el técnico vasco que en el Valencia no hay tregua ni en los amistosos y menos ante semejante resultado. Se encontró el conjunto blanquinegro un rival al que parecía le iba la vida en el partido, acompañado para la causa por unos aficionados que no olvidan que hubo un tiempo en el que el Rapid de Viena era algo en Europa. Precisamente tal énfasis local era lo que menos necesitaban los de Unai tras diez días dando el callo mañana y tarde. No hubo fase alguna del choque en la que supieran los ché cómo meterle mano. Inoperantes en ataque y con desajustes en defensa.

Ni 4-2-3-1 ni 4-4-2. Cuando falla el concepto da igual el sistema. Al Valencia le faltó saber qué hacer con el balón. Pocos desmarques y mucho juego en horizontal. Llegados a este punto de la crónica demos un dato que evidencia lo dicho. Hasta que Pablo Hernández marcó el gol del honor en el minuto 90, sólo un disparo a portería habían realizado los de Emery, obra de Soldado al poco de iniciarse la segunda mitad. En la primera no hubo la conexión buscada entre los bajitos (llámense ayer Piatti, Mata y Feghouli). Tampoco Parejo les encontró y el resultado fue que a Aduriz sólo se le vio correr para tapar huecos en labores defensivas. Idéntico papel el que les tocó desarrollar a Soldado y Jonas. Para más INRI y goleada el colegiado quiso su minuto de gloria y se llevó la ovación del respetable cuando expulsó a Soldado.

Pero la actuación del trencilla no oculta la realidad del partido, que no fue otra que un repaso de principio a fin del Rapid de Viena al Valencia. Porque falló el concepto ofensivo, aunque más todavía el defensivo. Entre errores individuales (de Rami en el primero, de Alves en el segundo) y colectivos (en los dos goles restantes), la vuelta a casa tras diez días fuera no fue ni de lejos la deseada.

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