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"Ante la Real Sociedad ya no hay excusas, tiene que ser mi partido"

Las tertulias del Gambrinus con... Osmar. Con Marcelino goza de las oportunidades que nunca le dio Portugal. A pesar de su discreto papel ante el Madrid, espera que el domingo pueda mostrar su verdadero nivel.

Jaime Del Olmo

Se le ve más reflexivo y maduro que el año pasado cuando pudimos conocerle compartiendo mesa y mantel en el Gambrinus. A pesar de que ha sufrido mucho durante toda la temporada al no contar para Miguel Ángel Portugal, la llegada de Marcelino ha supuesto un soplo de aire fresco para Osmar (Santoña, junio de 1988). Por lo menos entra en los planes del asturiano, que ante Almería y Real Madrid le dio la opción de demostrar su valía. Por tanto, la salida de Portugal supuso, por describirlo de alguna manera, liberación para el central.

"Más que liberación, se abría otra posibilidad. La época chunga ya la había pasado. Nunca tuve problemas personales con Portugal, ni hablamos de la situación. Yo me dedicaba a ir a entrenar y hacerlo lo mejor posible. Me mató el lesionarme dos días antes de ir a Alemania en pretemporada, no le pude demostrar nada al míster. He ido de menos a más todo el año, sobre todo desde noviembre, que es cuando noté que ya estaba muy bien, recuperado totalmente".

"No me hundí, en ningún momento me vine abajo; cada palo que llegaba, el no tener ni una oportunidad, me crecía".

A punto de irse cedido.

Pero claro, a todo jugador, y más a un chaval de 22 años que lo que necesita son minutos, la paciencia se le agota al ver que su entrenador no cuenta con él. Para no perder un año completo, se planteó buscar una salida en el mercado de invierno. Tenía ofertas de Segunda División.

"Pensé en irme en diciembre, hubiera sido una opción beneficiosa para todas las partes. Pero pasó lo de Waldo Ponce, su salida del club, y la situación cambió; era un paso adelante. Sólo había tres centrales y en cualquier momento podía ser útil para el equipo...".

Pero sucedió algo inesperado, un nuevo mazazo para el zaguero. Contra el Zaragoza el 5 de febrero (último partido de Portugal), Torrejón se golpea con Toño y por unos minutos parecía que tenía que ser sustituido. Miguel Ángel, en vez de hacer calentar a Osmar, se lo indica a Cisma.

"Cuando vi que la opción del técnico era Cisma... Soy de las personas que descargan todo en casa y el lunes voy con más ganas si cabe a entrenar. Soy un tío que sobre todo, mal o bien, me lo suelo comer solo sin involucrar al resto, familiares o amigos. De camino de La Albericia a casa piensas en el coche, luego desconecto... En casa son bastante objetivos y yo soy el primero que sé si lo he hecho bien o no, y lo que tengo que mejorar".

Llegada de Marcelino.

Pero el destino sonrió, por una vez, a Osmar. Tras ese partido en La Romareda, el club prescinde de Miguel Ángel y llega Marcelino. El cambio fue total.

"Es diferente a Portugal. Yo no coincidí con él en su primera etapa, y todo el mundo me avisaba 'ya verás qué caña nos va a meter...' y esas cosas, pero de momento no. Hombre, si hay que pegar un grito se pega... Se le ve muy tranquilo, pero más intenso en los entrenamientos. ¿Que si tiene confianza en mí? Lo que se ve es que al menos cuenta conmigo. Sabía que no había jugado y a las primeras de cambio, en Almería, se presenta la oportunidad y salgo; luego también contra el Real Madrid de titular".

Justo cuando íbamos a abordar ese partido ante el Madrid, Miguel nos deleita con un postre soberbio, que siempre que tengan la opción pídanlo en el Gambrinus: tarta pasiega, con galleta, sobao, virutas de chocolate blanco y negro... delicioso. Sin desmerecer al ratatuille de rabo con foie y los tacos de bacalao con salsa vizcaína y aceite de cebollino, que también estaban de escándalo...

Titular ante el Madrid.

Aunque Osmar ya había sido titular en Liga el año pasado (en casa contra el Athletic, último partido de Mandiá en el banquillo verdiblanco) hacerlo este año como miembro del primer equipo y ante todo un Real Madrid, podría presionar bastante a un recién llegado.

"Me enteré de que iba a jugar el mismo día del partido en el hotel, por la tarde después de la charla. Con los antecedentes que había tenido, no me quería hacer ilusiones. Llevaba acelerado todo el día y en lo que menos pensé es que no estaba Cristiano Ronaldo...".

Llegó el partido y ni Osmar ni el Racing tuvieron una buena tarde; más bien lo contrario. El santoñés escucha nuestras observaciones sobre su papel y analizó su actuación.

"No sufrí, pero es cierto que es el único partido en el que los errores que cometía me afectaban... Eran todos fáciles de subsanar, un control malo, un resbalón inoportuno... Noté un poco la presión. Cuando debuté contra el Athletic, el nerviosismo me duró cuatro minutos, aquí era un fallo, otro, otro... Veía que no llegaba nunca al balón, quieres salir al corte y cuando llegas la pelota ya te ha sobrepasado con una o dos paredes. Te desquicia un poco, menos mal que hay pocos clubes como el Real Madrid...".

El caso es que, contra lo que algunos puedan pensar, Osmar no es un central lento. Quizá deba mejorar la velocidad explosiva, reaccionar en décimas de segundo para no verse superado por los delanteros de la Liga, sin duda los mejores que haya en el mundo.

"En ese sentido, el de la velocidad, estoy bastante tranquilo. El déficit que puedo tener son en esos tres segundos de carrera, pero en larga distancia sin problemas. Hay una diferencia brutal con la 2ªB; hay fases del partido donde puedes estar más tranquilo, te puedes permitir algún respiro... Ahora no; hay que estar concentrado en todo momento aunque el balón esté en la otra punta del campo".

La actualidad manda, y había que conocer cómo está el vestuario racinguista tras el duro varapalo en Pamplona.

"Es cierto que es una cagada, pero hay que ver la parte positiva. Somos los mismos jugadores que hacía cuatro partidos ilusionamos a todos, los que ganamos en Getafe y al Sevilla. Estuvimos enchufados varios partidos y ante Osasuna no. Cada uno tendrá sus motivos... En parte es verdad que había mucha euforia en el entorno del equipo".

En ese partido, la defensa estuvo horrible. Tres errores garrafales atrás condenaron a un Racing que vuelve a sentirse un tanto incómodo en la clasificación. Pero Osmar tranquiliza a los racinguistas, ya que cree que no se va a sufrir. Además, ahora cuentan con un arma que a principios de temporada no tenían, Giovani.

"Dos Santos nos va a ayudar bastante a lograr el objetivo. Bueno, mejor dicho, ya nos ha ayudado en varias acciones determinantes en los últimos partidos... Es muy bueno".

A por la Real Sociedad.

Ante Osasuna, Henrique vio la quinta tarjeta amarilla, que conlleva un partido de suspensión. Osmar llevaba la cuenta.

"Sí, porque en casa me lo recordaban, que los dos centrales estaban apercibidos. No se te olvida, pero tampoco es que te alegres. Ojalá jugara yo y me sacaran la quinta tarjeta a mí..., Es lo que toca, pues perfecto, pero preferiría jugar por méritos propios. Al final es otra oportunidad y hay que agarrarse a ella como pueda".

"Eso es si juego, que no lo sé. Si en Almería salí y contra el Madrid no puso a Christian de central, pues piensas que podrías jugar, pero hay que hacerlo bien durante la semana, sin pensar en que viene el Madrid, o el Athletic... Los nervios del debutante ya están fuera. Tiene que ser mi partido, no hay excusas. Esperemos que sí me de la oportunidad de jugar".

Enfrente estaría Tamudo, al que se enfrentó en pretemporada en Barreda:

"Espero que no se repita y no me haga sufrir; estoy mejor que en pretemporada. Creo que me viene mejor medirme a un jugador parecido a mí en cuanto al físico". Suerte.

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