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"No me veía triunfando en el Madrid con rastas"

Emmanuel Adebayor está feliz en Madrid. Se le nota. Quiere aprovechar esta oportunidad y espera que el club ejerza su compra en junio. Recuerda sus inicios, su paso por el Mónaco y el Arsenal, el tiroteo a la selección de Togo y cómo ha sido su llegada y su integración en el equipo.

¿Está feliz?

Nací feliz. Nadie podría superar la felicidad que yo siento ahora. Aquí he cumplido un sueño y me vuelvo a sentir útil.

¿Por qué se ha cambiado su 'look'?

Tuve rastas durante tres años y, al surgir la oportunidad de jugar en el Madrid, supe que me las tendría que cortar. No me veía triunfando aquí con ellas. Este corte de pelo es más adecuado para una institución como el Madrid. Estoy haciendo lo posible para integrarme. También hará más calor que en Inglaterra.

¿Cómo le está yendo?

Hay buen ambiente. Todos me han tratado muy bien. Me pregunto: '¿Cómo puedo devolver este trato genial?'. Pues entrenándome al máximo y dándolo todo. Sólo así puedo dar las gracias.

¿Cómo fue su infancia?

No fue fácil. No nací con una cuchara de diamantes en la boca. Fue muy difícil. Todos conocemos la pobreza de África. Soy de Togo, de los países más pobres del continente. Arriesgué yéndome a Francia con quince años y todo ha ido de fábula. Le doy gracias a Dios, porque siempre ha estado de mi lado. Cada vez que atravieso un momento difícil, él me ayuda. Mi niñez no fue la peor, pero tampoco fue fácil. Ahora soy futbolista profesional y juego en el club más grande del mundo.

¿Qué hacían sus padres?

Mi padres eran nigerianos y emigraron a Togo. Es mi tierra. Mi padre era gerente de banco. Mi madre tenía su propio negocio pequeño vendiendo objetos. En 2005, mi padre falleció tras sufrir una enfermedad. Una típica historia africana. No le pongo peros a mi pasado y estoy orgulloso de ser africano.

¿Cómo le surgió la oportunidad de irse a Francia?

Con 15 años viajé con la selección Sub-17 a un torneo a Goteborg (Suecia). Ahí me descubrió Francis De Taddeo, un ojeador del Metz, y me cambió la vida. Llegamos a la final y lo hice bien. De vuelta a Togo, me llegó una carta del Metz invitándome a una prueba de tres semanas. Tenía 15 años, era un niño y tenía que jugar en Europa, con un clima diferente. España y África tienen climas similares, pero no Francia Y mucho menos Metz. Hizo mucho frío en la prueba y fue un gran obstáculo. Gracias a ese desafío estoy aquí.

¿Cuándo le llamó el Mónaco?

Con el Metz jugué en Tercera y ascendimos a Segunda. Estuve a punto de firmar por el Southampton, pero recibí una llamada del Mónaco. Acepté con gusto. Aprendí muchas cosas. Era un vestuario repleto de jugadores conocidos: Morientes, Nonda, Dado Prso, Giuly Todos me ayudaron. Me enseñaron a dejar de ser un niño y pasar a ser un hombre.

¿Se portó bien Morientes?

Tengo buen feeling con él. Era mi profesor en el vestuario. Me decía que entendía lo que estaba atravesando, que él había pasado por lo mismo. Me decía que no me rindiese nunca, que tirara hacia adelante y que yo tenía lo necesario para triunfar. Tras clasificarnos para la final de la Champions, el Príncipe de Mónaco nos invitó a su casa para felicitarnos. Aquel día, Morientes me apartó y me dijo que era fantástico, que iba a llegar lejos y que jugaría en un club más grande. Sentí que lo que me decía venía del corazón y le adopté como hermano mayor.

Morientes cuenta que usted le preguntaba por el Madrid

¡Claro! Lo primero que le dije fue que me consiguiera una camiseta de Raúl (risas). Para mí era un sueño estar con alguien que sabía lo que era jugar en el Madrid. Siendo sincero, puede que me pasara con las preguntas. Le pregunte ¿cómo se sentía al ganar la Champions? ¿cómo era jugar en el Madrid? ¿cómo era el vestuario, Zidane, Figo...? Le saturé. Le pedí que invitara a Raúl a un partido nuestro y cumplió. Un día me encontré a Raúl en nuestro vestuario. Me quedé helado. Desde aquel día empecé a enamorarme del Madrid. A Morientes le teníamos muchísimo cariño. Llegó como alguien modesto. Limpiaba sus propias botas y su camiseta. Se convirtió en mi ídolo, un ejemplo a seguir.

¿Qué jugador del Madrid le gustaba más?

Zidane me hacía soñar. Después de él, Raúl claro Siempre marcaba goles y cumplía su función. Y no durante un año o dos, durante más de diez. Y sigue. Seguro que nos vemos pronto. Me gustaría hablar con él.

¿Habla con Zidane?

Nos patrocina la misma marca y coincido con él. Sabe lo mucho que le admiro.

Con el Mónaco perdió la final de Champions contra el Oporto de Mourinho.

Desde aquella final, el mundo empezó a saber quién era Mourinho. Fue una ocasión de oro que dejamos escapar. Mou salió con un sistema diferente y nos pilló por sorpresa. Fue muy duro de aceptar.

Ahora Mourinho le puede hacer ganarla

Espero que sí. Por algo he venido aquí. Me he hecho un hueco en el fútbol y llevo años jugando al máximo nivel, pero sigo con las manos vacías. Para mí, lo más importante es ganar títulos. Cuando di el salto al Arsenal nunca me imaginé que no ganaría. Aquí tengo que hacer lo posible para que suceda. En la final de Copa hay muchísimas posibilidades. Más lejos tenemos la Champions, pero también con posibilidades. En la Liga estamos a siete puntos y no es sencillo, pero aún no ha terminado. Imagínese que el Barça pincha contra el Sevilla y nosotros lo ganamos todo hasta el Clásico Podríamos ponernos a un punto.

¿Y luego se fue al Arsenal?

Era otro nivel. Estaban Bergkamp, Henry, Van Persie El salto me obligó a mejorar como futbolista. Me convertí en la referencia en ataque y eso demuestra que lo logré.

¿Qué aprendió con Wenger?

A llegar a tiempo a los entrenamientos, a ser un profesional, a recuperarme mentalmente, a anteponer ser un profesional a la amistad en el vestuario

¿Se marchó enfadado de allí?

Siendo sincero, sí. Me marché frustrado. Amaba al club. De joven, uno de mis sueños era jugar en el Arsenal como mi ídolo Kanu. Pensé que me quedaría allí el resto de mi carrera.

¿Se arrepiente de ir al City?

Ha sido una experiencia difícil. Mancini tiene su forma de ver el fútbol. Es la vida, hay que aceptarla. No siento rencor.

¿Cómo vivió el tiroteo a su selección, la de Togo?

Fue el peor momento de mi vida. Es algo que me ha hecho crecer. Ahora sé que con un pestañeo puedes perder la vida. Para mí, lo más importante es disfrutar de la vida. Nací feliz y tras aquello lo soy más. Debería estar muerto y estoy vivo y jugando en el Madrid. ¿Qué más puedo pedir? Nada

¿Habla con Kodjovi Obilale, el portero que se quedó en silla de ruedas?

En África llamamos hermanos a los amigos. Ya era mi hermano antes, pero los que estuvimos en ese autobús nos hermanamos más tras la tragedia. Obilale y yo hablamos a diario y tiene de mí lo que le haga falta. Lo que le pasó a él me pudo pasar a mí. Estaba sólo dos filas delante que yo y ahora no puede andar.

Usted renunció a su selección. ¿Regresará algún día?

De momento, mi decisión es la misma. Es difícil entender cómo es posible que mi Federación no ayude a Obilale tras recibir tres balas mientras representaba a su país.

Aquel fue su peor momento. ¿Fue el mejor cuándo el Madrid le llamó en enero?

Sí, pero me generó mucho estrés. Cuando me dijeron que el acuerdo entre el City y el Madrid era total y que tenía que viajar a Madrid no pude comer durante 48 horas por el estrés. Ni siquiera estaba jugando en el City y fiché por el Madrid Pensé que era una broma hasta que llegué a Valdebebas y conocí a Mourinho y a Zidane. Entonces lo encajé y me lo creí.

¿Qué le dijo Mourinho?

Que lo hiciera lo mejor que pudiese, que disfrutara jugando, que jugase como yo sé y que me esforzara. Ya no soy un chaval de 16 años al que le tienen que dar indicaciones de a qué hora acostarse o la dieta. Sé como ser un profesional.

¿Quién le ha ayudado más?

Lass. Yo le ayudé a él cuando llegó al Arsenal. Le enseñé dónde se guardaba la ropa y las normas del club. Él me ha devuelto el favor y ha hecho lo mismo. Benzema también porque es muy buen tipo y compartimos pasado en Francia. Ramos, Cristiano... Todos. Özil me recuerda lo importante que es la puntualidad y trabajamos juntos en el gimnasio.

Desde su llegada, Benzema no para de marcar goles

Al llegar dije que estaba para ayudar a Benzema, no perjudicarle. Con tal de permanecer aquí y jugar, firmaría que Karim marcase 100 goles y yo ninguno. Estamos aquí para ganar títulos. Quiero la Champions, quiero ganar y no me importa el protagonismo individual. Denme un contrato estipulando que ganamos la Décima con un 2-0 y dos goles de Benzema y lo firmo.

¿Le ha dado consejos?

Le he dicho que en el fútbol un día puedes ser el héroe y el otro el centro de todas las críticas, que disfrute del fútbol. Está trabajando de maravilla y todos tenemos mucha fe en él. Llega pronto a los entrenamientos para ir al gimnasio. Está en una línea fantástica.

¿Con quién se asocia mejor en el campo?

No tengo preferencias. Tengo buenas discusiones con Xabi porque habla bien inglés. Con Lass me siento cómodo y también con Özil, Di María y Benzema.

¿Özil le recuerda a Zidane?

Tiene similitudes. Es un jugador genial. Tiene una visión de juego única. Tiene dos ojos en la cara y otros dos en la nuca.

¿Nota que usted ya ha conquistado al Bernabéu?

Me doy cuenta. Escucho al estadio corear mi nombre. Es importante sentirse querido.

¿Le gusta lo de Manolito?

Soy un hombre africano, me da igual cómo me llamen. Sé que Manolito es un nombre cariñoso y evoca amistad, así que sí me gusta. En Francia, me pusieron el de Nwanko Kanu.

¿Cree que se quedará más allá de junio?

Sí, eso espero. Haré todo lo posible para quedarme aquí el máximo tiempo posible.

¿Hay posibilidades de ganar la final de Copa?

En el fútbol todo es posible. Tenemos 90 minutos por delante y si compara nuestros onces no queda duda de que podamos ganar. El Barça tiene a Messi, nosotros a Cristiano. Tienen a Pedro, nosotros a Benzema y así... Siempre que pensemos que podemos ganar, y lo pensamos, tenemos todas las opciones.

La semana que viene tienen la vuelta de Champions.

El Lyon siempre es difícil, esté Lisandro o no. Lo conozco bien. Espero que salgamos con las pilas cargadas y dispuestos a dar guerra...

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