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Liga Adelante | Valladolid 4 - Numancia 5

Un gran Barkero decide el derbi

Hat-trick de Javi Guerra y Barkero. Lamentable actuación de las dos defensas. Cedric fue una pesadilla para Baraja. Penalti no pitado a Sisi.

Ignacio Bailador

Barkero, ese jugador que ha sido objeto de deseo del Valladolid en los últimos veranos, sentenció el derbi en el descuento de un partido loco, de esos que gustan a los aficionados (sobre todo a los imparciales y a los del equipo ganador), pero que los entrenadores odian porque cuando en un encuentro hay nueve goles es que han fallado muchas cosas, por no decir todas. Que los atacantes estuvieron mejor que las defensas tampoco es un secreto. La pucelana desconectada, sin motivación, sin concentración y con graves problemas de coordinación. La numantina blanda, muy blanda. Esa es la única manera de explicar que el Valladolid lograra ayer dos goles a la salida de sendos corners y los jugadores locales remataran dentro del área pequeña.

Se puede hablar de actitud, de motivación, de falta de espíritu competitivo, pero también habría que hacerlo de fútbol. Porque para ganar un partido no hay mejor manera que tratar de jugar bien el balón y tener una cierta continuidad. Lo primero lo hizo a ratos el Valladolid, pero se desconectó muy pronto. Los sorianos, por su parte, ni con 2-0, ni con 3-1 se fueron del partido, sino que creyeron en su trabajo de ataque, le dieron balones a Cedric y éste entró en la defensa blanquivioleta como quiso. El congoleño se vio favorecido por una decisión. Pedro López cayó lesionado, tuvo que ser cambiado y Abel dio entrada a Baraja en el lateral derecho, dado que Barragán estaba en la grada. El vallisoletano, casi siempre cumplidor donde le pongan, ayer pasó una de sus peores tardes deportivas, porque el joven extremo izquierdo del Numancia le encaró todas las veces que quiso, se fue de él por dentro, por fuera y en velocidad. Como quiso y cuando quiso. Y ayer Cedric quiso. Y mucho. Estuvo perfecto en el primer gol visitante transformando en gol un pase interior mágico de Barkero, llevó el peligro constantemente por la banda izquierda y le devolvió la asistencia al donostiarra en el tercer gol.

Guerra y Barkero. Y es que el partido cambio de signo en la segunda parte porque en la primera los pucelanos se aprovecharon de las facilidades defensivas del Numancia y de la inspiración de Javi Guerra. El malagueño, que ayer rompió su estadística de que cada vez que marcaba en casa el Valladolid ganaba, marcó el primero a la salida de un córner lanzado por Nauzet. Las cosas parecían ponerse bien para los locales cuando 14 minutos más tarde el delantero repetía después de una sensacional jugada de Jofre por la izquierda que dejó completamente tirado a Flaño. Cedric recortaba distancias, pero Guerra hacía su hat-trick después de remachar en la línea de gol un centro chut de Guilherme. Parecía que el 3-1 dejaba casi sentenciado el partido, pero Velez hizo un movimiento magistral en el borde del área al recibir de Barkero, dejó atrás a Arzo y fusiló a Jacobo justo antes del descanso (3-2).

En el segundo tiempo Guerra ya estaba fundido. Había hecho sus tres goles y se había peleado con los centrales. Había cumplido con su trabajo, pero no fue suficiente. Entonces el que se enchufó al encuentro fue Barkero, que culminó la remontada con tres goles. La misma, a lo mejor, no se habría producido si Melero López hubiese pitado un claro penalti de Nano a Sisi, pero no lo hizo y el partido entró en la zona Barkero. Empató el encuentro tras aprovecharse de una gran jugada de Cedric por la izquierda, marcó el 3-4 de penalti, justo cometido por Arzo sobre Velez, y el definitivo 4-5 al rematar de cabeza un centro desde el mediocampo de Nagore. Lo de Arzo y los penaltis es recurrente. Ayer hizo uno de los suyos, de esos que se pitan pocos, pero que son. No aprende y al Valladolid le cuestan goles y puntos. Pero tampoco el Valladolid perdió ayer por esa acción, sino porque ni siquiera fue capaz de defender el 4-4, conseguido a la salida de un córner por Valiente. Nagore, en el descuento, colgó un balón blandito a la espalda de Valiente y por delante de Guilherme y el donostiarra cabeceó al fondo de las mallas, sin que ni el catalán, ni el brasileño pudieran impedírselo, culminando así el festival defensivo.

El "Suárez vete ya" se volvió a oir en zorrilla

Por segundo partido consecutivo, la grada de Zorrilla se volvió al palco nada más acabar el partido para increpar a Carlos Suárez, presidente del Valladolid, y cantar aquello de "Suárez vete ya". El día del partido ante el Cartagena, perdido por los vallisoletanos (0-1), se oyeron tímidos pitos cuando se entregó la insignia de oro a Víctor y cánticos al final del partido, pero en la tarde de ayer fueron bastante más fuertes los gritos con el público cercano al palco dirigiéndose al mismo.

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