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LIGA ADELANTE | R. Unión 0 - Hércules 2

Un Hércules de Primera

El conjunto alicantino vuelve a la máxima categoría 14 años después

Un Hércules de Primera Ampliar
FESTEJO. La primera celebración por el ascenso del Hércules la realizó su afición en Irún. La fiesta se inició en las gradas con cava.

Que sí hombre, que sí. Que "este año sube el Hércules, sube el Hércules". Fue el grito de guerra de la afición blanquiazul en Irún. Muy lejos de allí, tras 14 años de espera, Alicante volvió a estallar de alegría. "Este año sube el Hércules, sube el Hércules...", al ritmo del Yellow Submarine, y así sin parar hasta el día de San Juan, mascletà, tras mascletà. Por fin, ya se puede decir bien fuerte y sin miedo al fracaso: el Hércules es de Primera. El destino ha hecho sufrir mucho a los herculanos durante todo el curso. Pero al final, la recompensa ha sido muy pero que muy grande y encima en el mejor momento posible, con las Hogueras a punto de comenzar. El camino ha sido de rosas y espinas, el sufrimiento extremo, sobre todo al final. Y el lugar elegido para pasar a los anales, muy lejano. Por eso, se saborea mejor. El Hércules cerró ayer el periodo de tiempo más amplio sin oler la Primera División, 14 años, toda una travesía por el desierto.

Sentirse elegido, a 780 kilómetros de casa, sabiendo que al volver una ciudad entera te esperará para elevarte a los cielos debe ser una sensación indescriptible. Que no se paga con dinero. Un escalofrío eterno. Eso lo probaron ayer todos los componentes de la expedición herculana que viajaron a Irún para rescatar su trocito de gloria. También los 1.400 herculanos que se cruzaron la península para estar ahí, in situ, el día que su equipo ascendió a Primera por octava vez en sus 88 años de vida.

Portillo.

Sigüenza puede dormir tranquilo. Por los siglos de los siglos ya no será el hombre que marcó el gol del último ascenso. Su trono lo ocupa ahora Portillo. Y el Stadium Gal de Irún sucederá a El Vivero de Badajoz. No fue nada fácil la última estación del ascenso. El Real Unión luchó lo indecible, aunque pronto el transistor le quitó cualquier opción de permanencia. Y pronto el gol que pasará a la historia. Jugadón de Tote, pase de la muerte y el gol del ascenso. Otra vez Portillo, cinco de los seis últimos goles del Hércules han sido suyos. El gol hundió todavía más a los irundarras, que estuvieron a punto de lanzar la toalla.

Juan Domínguez sembró el pánico entre los blanquiazules cuando estampó el balón contra el larguero de Calatayud. Luceros esperó despierta, protegida y nerviosa. Sin embargo, el gol en propia puerta de Descarga propició que el Hércules soñase.

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