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españa 3 - arabia saudí 2

Arabia deja una advertencia y Llorente justifica su llamada

Un gol del delantero del Athletic decidió en el descuento. Antes habían anotado Villa y Xabi Alonso. Arabia se adelantó y estuvo al borde del empate. Iniesta fue el mejor de una Selección distraída a ratos y a medio gas.

Luis Nieto

"La confianza es la primera piedra del fracaso", fue el aviso prepartido de Del Bosque. Arabia dejó otro. La selección saudí recordó a España que en un Mundial el peligro está a la vuelta de cada esquina. El equipo nacional entró sin tensión en el primer ensayo, creció bajo el empeño de Iniesta y acabó ganando en el descuento con un gol de Llorente, cuya cabeza es el primer punto del plan B. Un marcador apretado que sirve de prólogo a un torneo más empinado de lo que se pinta.

Incluso con el Mundial más esperanzador de la historia a la vista, cuesta sacarse la camiseta del club con la que se ha disfrutado o padecido durante nueve meses. España salió distraída, con la cabeza muy lejos de Sudáfrica, y asustó ante Arabia, una selección que siempre tuvo la vocación frustrada de ser la Brasil de Oriente Medio. Los saudíes tomaron mejor la salida, apretaron en campo español, perdonaron a Casillas en un mano a mano despilfarrado por Alnumare (cogió fuera de sitio a Piqué) y castigaron al meta poco después en un córner cabeceado por Osama. Fue el 1-0, producto de una impuntual salida de Iker. Ese error y Víctor Valdés en la lista son, ahora mismo, mecha y pólvora.

Poco a poco, rondo a rondo, toque a toque, Iniesta le fue dando la vuelta a la Selección. Las lesiones le han desdibujado mucho en el Barça esta temporada, que ha cerrado con sólo un gol. Pero Del Bosque le ha visto entrenar y sabe que ha vuelto, con la chispa, el ingenio, la claridad de ideas y el desborde de sus mejores días.

Iniesta manda

Iniesta fue arrastrando al bloque. Primero se asoció con el Barça para pintar de blaugrana el empate. Xavi y Busquets le abrieron el hueco en la izquierda y Villa puso de cabeza en la escuadra su centro. Luego entraron en la rueda Xabi Alonso y Silva. Para entonces, España había justificado el culto al toque, que necesita velocidad en el balón y movilidad en los actores para ofrecer dividendos. El rondo fue rodando hasta meter al adversario bajo los palos de Waleed. Arabia llegó viva al descanso de milagro porque dos cabezazos de Sergio Ramos, la variante más racial en una Selección de seda, se escaparon por centímetros.

En cualquier caso, no dio la impresión de que haya pasado el tiempo por esta España de un solo punta, aunque cuando Torres esté al 100 por 100 meterá en un aprieto al seleccionador. Porque entonces le sobrará un mediocentro y Del Bosque siempre ha creído que Xabi Alonso necesita un ángel de la guarda.

Por las bandas

Los cambios tras el descanso fueron desfigurando al equipo. Xabi Alonso puso por delante a España con un disparo lejano que se coló entre un bosque de piernas y la Selección siguió manoseando el partido con cierta sosería. Se fueron Xavi e Iniesta y entraron dos extremos, Navas y Pedro. También dejó el partido Villa, lejos de su mejor versión, y llegó Llorente para sobrevolar a Arabia. La Selección periférica fue peor que la del tiqui-taca, aunque no empeorara el marcador. Arabia empató por accidente en un disparo de Alsahlawi que apuntaba a la izquierda y se fue la derecha tras topar en el trasero de Waleed.

La Selección apretó en los últimos minutos para cambiarle el gusto al resultado y lo consiguió en el descuento, a contraestilo, en un cabezazo de Llorente, que para eso ha llegado hasta aquí ganándole al sprint a Güiza. El marcador quedó más limpio, pero la advertencia permaneció a su lado.

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