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Raúl Albiol

"Nos vemos con fuerza para superar al Barça"

Ha jugado todos los partidos oficiales excepto 130 minutos. Algunos de los días, lesionado. Pero la ilusión de su primer año en el Madrid puede con todo. Se sintió integrado en el vestuario desde su llegada y lo está demostrando en el campo siendo el nuevo jefe de la defensa blanca.

Por qué razón le apodan El Chori?

Me lo pusieron en Valencia, supongo que cariñosamente (risas). Ayala y Baraja me decían que era largo como una longaniza.

¿Le denominan ya de esa manera en el Madrid?

Casillas y otros cuantos tienen la culpa. Si viene de gente que me aprecia no me molesta. Hay muchos choris en el mundo del fútbol (risas).

Usted es de pueblo, concretamente de Villamarchante. ¿Cómo era su vida allí?

De pequeño, lo típico. Iba del colegio a la avenida del pueblo a jugar al fútbol con los amigos. Incluso estando en la cantera del Valencia seguía viviendo allí.

¿Qué echa más de menos de allí?

Pues eso, los partidillos con la gente del colegio, llegar a casa sudado y sucio y que tu madre te echara la bronca. Eso, y los almuerzos en casa.

¿Su padre jugaba al fútbol?

Estuvo en el Mestalla. Era medio, pero en aquella época también tenía que trabajar y sacar una familia adelante. Tuvimos una administración de lotería más de veinte años.

¿Sus padres le animaron a ser futbolista?

Soy lo que soy gracias a ellos. Me educaron, me enseñaron a ser humilde y me animaron a convertirme en futbolista. Siempre estuvieron ahí en los momentos malos, como el accidente de tráfico.

¿Le cambió mucho la vida el accidente?

Nunca se olvida. Pasa el tiempo y sigue ahí, y das las gracias por esta segunda oportunidad.

¿Recuerda cómo sucedió?

Poco. Cuando el coche se fue, perdí la consciencia y sólo abrí un poco los ojos en el helicóptero. Fue un mes difícil.

¿Qué pensó cuándo se despertó en el hospital?

Cuando me desperté a los cuatro o cinco días ya me habían operado. Los primeros diez minutos fueron una pesadilla. Te ves lleno de parches, sin saber lo que tienes y, entonces, temes lo peor.

¿No poder jugar al fútbol?

Ni siquiera sabía, en ese momento, si podría volver a andar. Pero sólo me extirparon el bazo, un órgano que no necesito para jugar al fútbol. Me he acostumbrado a vivir sin él.

¿Es verdad que usted es muy vergonzoso?

Al principio, cuando llego a un sitio nuevo, me cuesta abrirme. Luego, nada de nada.

¿Entró al vestuario del Madrid con la cabeza agachada?

Más que eso con respeto.

¿Qué se ha encontrado?

No me lo imaginaba así. Ha sido importante para mí saber que somos como una familia y esa puede ser una de las claves de este equipo.

Hay mucha Selección ahí dentro, ¿verdad?

Somos tíos sanos. Ya conocía a varios jugadores: Casillas, Arbeloa, Ramos

Con 1,87 m. sorprende su rapidez. ¿Lo ha trabajado?

Bueno, yo digo que no soy muy lento. Tener las piernas largas y mucha zancada me favorece. Lo que sí he trabajado es la coordinación. De pequeñito no era muy alto y, con unos 14 años, de repente, en pocos meses crecí muchos centímetros. Eso me afectó al tendón de Aquiles.

¿Qué sucedió?

Al principio iba muy descoordinado. Jugando parecía un pato (risas). En el Valencia me hicieron un trabajo de coordinación durante muchos meses y me sirvió bastante.

¿En quién se fijaba cuando era niño?

Me gustaba ver mucho fútbol. Yo, de joven, era más de quedarme en casa para ver el partido de Liga que de salir. Me gustó mucho Hierro, con esa planta que tenía y esa manera de sacar la pelota. También le vi meter muchos goles.

¿Lo sigue haciendo o está saturado?

Sí, me gusta ver fútbol, aprendo cosas, examino a los delanteros

¿Necesita un central ser duro para que le respeten?

No hay que pegar patadas, ni ver tarjetas rojas ni amarillas, pero sí hay que ser contundente, entrar fuerte cuando el balón está de por medio y que el delantero sepa que le va a ser difícil pasar por tu zona. En realidad, hay que ser contundente en cualquier zona del campo. Yo, por ejemplo, no suelo sacar los codos a posta. No soy así.

Sólo ha dejado de jugar 130 minutos esta temporada. ¿De dónde saca la fortaleza?

Puede que sea de la carne de caballo que comí de pequeño (risas). En mi pueblo era muy común y dicen que aporta muchos nutrientes.

¿De verdad?

Totalmente en serio. Pero ya fuera de bromas, no estoy teniendo lesiones de importancia y eso te da muchísima confianza.

¿Cuántas veces ha jugado infiltrado?

Sólo ante el Zaragoza, por lo del hombro.

¿No teme que le pase lo que a Sergio Ramos, que sufrió un bajón importante por forzar?

¡Buff! No sé si cuando tenga más años Mire, el futbolista tiene que jugar con dolor. Estoy muy entregado a hacerlo bien. Es mi primer año y me toca demostrar cosas. Es imposible jugar todos los partidos sin molestias. Cuando no es una cosa es otra y esa es una virtud que ha de tener un jugador.

¿El Madrid juega mejor que el Barça?

Me gusta más mi equipo. Hemos mejorado mucho en los últimos meses y, aunque aún nos queda un poquito más, nos vemos con fuerza para superar al Barça. Es una rivalidad bonita, después de lo que hicieron el año pasado. Queremos ganar nosotros y volver a ser campeones.

¿A pesar de los árbitros?

Vi en los resúmenes los dos penaltis del Barça al Villarreal. Pero no me gusta hablar de ni de los árbitros ni de los rivales. No es influyente. Al final, todo estará igualado. Las Ligas se ganan por méritos propios.

¿Qué le ha pedido a los Reyes?

Lo típico: la Liga, la Champions y el Trofeo 24 horas de Villamarchante.

Hablando de la Liga. En la última jornada pincharon ustedes, el Barça y el Sevilla, que empataron. ¿Tanto se ha notado el parón que ha habido en Navidad?

Hombre, son unas fechas complicadas. El domingo, no hicimos nuestro mejor encuentro frente a Osasuna, pero también se hicieron cosas bien.

¿No era suficiente motivación el liderato?

Claro que salimos al campo con la idea de aprovechar la oportunidad y conscientes de que podíamos ser líderes. Pero Osasuna también hizo un buen partido, corrió, apretó El empate fue justo, aunque nosotros también tuvimos alguna ocasión, sobre todo una de Higuaín, para habernos llevado el encuentro.

La que sigue sólida es la defensa. ¿Cómo se ha conseguido un equipo tan compacto en tan poco tiempo?

Es un mérito de todos. Estamos presionando bien desde arriba, y en el centro del campo se hace un gran trabajo. Toda la gente ha comprendido que tiene que estar implicada. Es importante no recibir goles. Así, casi todo el trabajo está hecho porque con la calidad que tenemos es muy fácil que termine cayendo algún gol.

Pellegrini pide una defensa adelantada. ¿No es una pesadilla para los centrales tener tanto espacio a la espalda?

No tanto. Así tenemos a los puntas más alejados del área, y eso es importante cuando son altos y fuertes. Por lo demás, lo que quiere Pellegrini es que salgamos al ataque de inicio, lo más arriba posible.

¿Hay algo que todavía se pueda mejorar?

Seguro, en todas las líneas. Sobre todo, mantener la concentración durante los 90 minutos. Que no haya lagunas.

¿En qué echará de menos el Madrid a Pepe?

Cada defensa tiene sus cualidades. Pepe es completo y rápido, uno de los mejores del mundo. No queda otra que hacer su trabajo entre todos. Será difícil hacerlo olvidar.

El Madrid ha dicho que no cubrirá la baja de Pepe. ¿Se lo cree?

(Risas). Hombre, si lo han dicho tendré que creérmelo. Confían en los jugadores que hay y eso es una responsabilidad.

¿No es muy arriesgado?

En la vida, el que no arriesga no gana. Lo de Pepe ha sido una lástima, pero hay buenos defensas y gente polivalente como Sergio Ramos, Lass o Marcelo.

Garay ha sido el que ha ocupado el puesto del portugués. ¿Ha cambiado mucho su forma de jugar junto al central argentino?

Por lo pronto, juego por la derecha. Intento compenetrarme lo antes posible con él, conocer sus cualidades para aprovecharme de ellas, y también él de las mías.

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