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Quini: "Yo no quería ir al Barça, podía fracasar"

El Brujo participó en un coloquio con colegiales de ESO.

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UN ÍDOLO. Quini, firmando autógrafos a los niños que posteriormente participaron en el coloquio en el que repasó sus vivencias.

Enrique Castro Quini fue protagonista de un coloquio en el Colegio de la Inmaculada de Gijón, en el que atendió a las preguntas de alumnos de primero y segundo de ESO, en un acto organizado dentro de una filmación de Fermín Yllobre sobre la vida del mítico ex jugador, que desde hace dos años se apartó del mundo de los medios de comunicación.

Quini empezó con sus goles. Dice que tiene "buenos recuerdos de todos, pero el que todo el mundo me comenta es el que marqué de volea en Vallecas". El Brujo confesó: "No quería marcharme al Barcelona, porque tenía casi 31 años y pensaba que podía fracasar, pero fue una operación redonda para el Sporting, que cobró 80 millones de pesetas (480.000 euros)".

Luego hizo referencia a los episodios más negros de su vida. La muerte de su hermano, Castro: "Fue un golpe terrorífico. Dejó su vida para salvar a dos niños, que es lo que en parte te refuerza". El secuestro que sufrió en 1981 fue un tema complicado: "Es difícil estar 25 días pensando que tu vida puede acabar y en ese tiempo se piensa mucho. Me enseñó que a veces se da importancia a cosas que no la tiene".

Quini augura: "Si este Sporting está más años en Primera, llegaremos a jugar competiciones europeas" y descubrió su ilusión, ahora como delegado, que es la de "ganar algún título con el Sporting".

Con la modestia que le caracteriza, subrayó: "No me considero el mejor jugador de la historia del Sporting, sino uno más. Lo que pasa es que vale más caer en gracia que ser gracioso y yo, con esta cara de tonto, caí bien y la gente me quiere. Valoro más la fama humana que la de deportista, que es la que dura más".

De no haber sido futbolista, Quini iba para "soldador eléctrico, aunque como jugador me gustaba más la portería, que no se me daba mal, pero me echaron para adelante". Una anécdota la tuvo como internacional, en la época de Kubala: "En un partido contra Alemania me mandó marcar a Beckenbauer, que no saliera con el balón jugado, lo que me extrañaba que el delantero tuviera que marcar al defensa".

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