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César Navas

"He jugado en Grozni con balas en el campo"

César Navas, ex canterano del Madrid que pasó por el Málaga, el Nàstic y el Racing, ahora es el central titular del Rubin Kazan, campeón ruso. El que será rival del Barcelona en la Champions League contó a AS en Rusia sus peculiares experiencias en el fútbol de aquel país.

Estaba en Santander y de repente se va a un club ruso

No tenía ni idea de cómo iba a resultar. Al principio te da un poco de miedo venir a vivir hasta Rusia, no tenía ninguna referencia de este equipo Pero después la cosa va cambiando. Esto se hizo porque el Rubin tiene un preparador físico español, Raúl Ruiz. Le preguntaron por un central europeo y él dio una lista con cinco o seis nombres de la liga española y se decidieron por mí. Al final, con referencias de Raúl y también de Paunovic, que estuvo jugando aquí, me decidí. La oferta era muy buena económicamente y me lancé a esta aventura.

Los primeros días serían duros, aquí solo.

Antes de venir me había hecho a la idea de que llegaba a un país muy distinto y más retrasado en todos los sentidos que España, al menos con otra cultura diferente. Al llegar me encontré con que nada era comparable a España, pero poco a poco me di cuenta de que para vivir tampoco está mal.

Jugó el primer partido nada más salir del aeropuerto.

Fue una experiencia, porque llegué el 3 de marzo y el 7 jugamos la final de la Supercopa con el CSKA de Moscú, que perdimos 2-1. Fue muy precipitado, pero me tuve que apañar como pude. ¡Y con cinco grados bajo cero!

¿Y cómo se entendía con sus compañeros?

Nada más llegar, el intérprete me dio una lista con 40 o 50 palabras y me dijo que lo tenía que memorizar en dos o tres días para entenderme en el primer partido con mis compañeros. Lo intenté, pero llevo casi seis meses y aún me cuesta porque tu cabeza piensa en español y en mitad del partido, concentrado, es muy complicado que no te salgan palabras en tu idioma.

Si dice "¡corta!, ¡pasa! o ¡mía!" le mirarán raro.

Algo así, sí.

Y encima con mucho frío.

Sí, pero sabe qué, el frío no es lo que más me ha chocado de aquí

Porque ha jugado en Chechenia...

Aquello fue impactante. En el estadio del Grozni salimos a calentar y nos encontramos con balas de metralletas en el césped. Es algo que no se me olvidará nunca. Chechenia es muy pobre y aún se ven las heridas de la guerra: en nuestro hotel no había restaurante y el mismo estadio estaba bastante destrozado. No pasas miedo, pero sí es una sensación muy rara jugar en un sitio así. Es más, al anterior presidente de Chechenia lo asesinaron cuando estaba viendo un partido en el palco. (Ajmad Kadírov fue asesinado en el estadio Dinamo de Grozni, el 9 de mayo de 2004, en un atentado en el que murieron otras seis personas y hubo cuarenta heridos).

Al menos aquí en Kazan las cosas son distintas.

Sí, no ha habido una guerra recientemente, pero también es duro porque hay muchas diferencias entre la clase alta y la baja: no hay clase media. A veces parece que estoy en la España de los 70, la de Pajares y Esteso.

Y en el plano deportivo está triunfando.

No me va mal, soy titular y parece que voy a seguir siéndolo. Me costó un poco al principio coger el ritmo de este fútbol, muy distinto al de España. Pero bien, además el equipo es campeón, vamos primeros en nuestra liga y puedo jugar la Champions League.

¿Qué cambia entre el fútbol ruso y el español?

Es mucho menos trabajado tácticamente que el español, el ritmo es inferior y los centrales, eso sí, sufren menos.

Salió de la cantera del Madrid. ¿Sería bonito volver?

Es un equipazo, pero ni me lo planteo porque lo veo imposible. Si le soy sincero, a mí me gusta mucho el juego que hace el Barcelona. Es el gran favorito.

Y también para su grupo de la Champions League.

Sí, claro, pero nuestro objetivo debe ser pasar de ronda como sea, aunque es un grupo muy complicado. Será bonito jugar en España contra ese equipo con Messi, Xavi, Henry e Ibrahimovic, que es el que más me gusta.

A ver si consiguen salir del Camp Nou cantando 'Paquito, el Chocolatero'...

(Risas) Sí, estaría bien. Aquí es habitual hacer cenas con todos los miembros del equipo y nuestras mujeres y ahí cada uno canta algo de su país. Así que entre el preparador físico y yo hemos puesto de moda el Paquito: cuando ganamos al Spartak en Moscú 3-0 algunos compañeros salían del campo tarareando la canción. Fue un momento bonito.

Un placer, compañero. Spasibo.

De nada, ha sido una alegría ver alguien de AS por aquí.

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