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Real Madrid 3 - Deportivo 2 | La contracrónica

El futuro es blanco

Calderón, el de los Raptors de la NBA, estuvo en el Palco junto a Bolt. También vi a Fernando Martín y Montejano, ex presidentes. Ángel Torres avanzó con Valdano el fichaje de su tocayo y al final todos felices. Menos Lendoiro y Lotina, claro...

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¡MAGNÍFICO APERTITIVO! Aunque al equipo le falta tiempo para compenetrar tanto talento, el Madrid ya dibujó a ráfagas lo que puede ser un festival esta temporada.

El Ferrari eterno. En el Palco de Honor, Usain Bolt. En el césped, Raúl González Blanco. Dos deportistas de leyenda. Dos seres superiores. El primero es capaz de correr más rápido que una liebre rodeada de lobos. El segundo es un héroe que se ha refundado como futbolista en estos últimos años. El 7 es un 10. Como jugador y como persona. Los niños lo adoran porque es ejemplar. Pasarán más generaciones de galácticos y ahí seguirá. Mete goles, provoca penaltis, inventa sombreros y yo me lo quito por él. El día que se retire le pediré que escriba un libro, porque entre él y Gento han visto pasar buena parte de la historia del Real Madrid (33 años de blanco). Raúl empezó de titular. Como debe ser. Bolt le buscó en la foto y se quedó tranquilo al ver que el capitán rompía la fila para ir a saludarle. En Jamaica idolatran a Raúl. Allí saben de valores humanos y de disfrutar de la vida. De hecho, Bolt es madridista hasta las cachas (Real is my team) y montó un sarao curioso ante 80.000 fans que le aplaudieron de pie. El Deportivo, de invitado. Igual que hace siete años, cuando vino Magic Johnson y los gallegos fueron también los rivales de la velada. Esa noche, Zidane metió un gol para el recuerdo...

Lass, galáctico. El Bernabéu estaba como Las Ventas en día de calor sofocante y Talavante, José Tomás y Castella en el cartel. O sea, Cristiano, Kaká y Benzema. Pero al final, el que de verdad irrumpió con muletazos dignos de un maestro fue Lass, que es más. Un gigante. Él firmó el triunfo que alivia una tarde que amenazó tormenta por la fragilidad de la zaga (¡Pepe y Sergio Ramos, cómo os echamos de menos!) y esos goles que Robben firmaba en Múnich para recordar que el Bayern se ha llevado una bala de plata. Pero las de oro están aquí: Kaká (2007) y Cristiano (2008). El cisne brasileño hizo dos jugadas tan elegantes que el balón parecía llevar pajarita. Y el portugués fue pura electricidad. La pide, la busca, intenta, reintenta, grita, baja, presiona, apunta, la rompe en los penaltis... Es el número uno y cuando los duendes se alíen con él, muchos niños van a besar el impresionante póster de Cristiano que desde hoy les pone en suerte el AS. ¡Me lo compro!

Valerón, chapeau. A los jugones hay que saber reconocerles el mérito. Y para eso, ningún sitio como el Bernabéu. Aquí han aplaudido a Maradona, a Ronaldinho y a Del Piero. Y ayer a Valerón. Sin lesiones, el Depor habría ganado más ligas con él. Metió un gol que hizo temblar la barba de Iker y luego falló el de Cardeñosa en Mar del Plata. Cosas de genios...

Esperanza. En Yuncos (Toledo), existe una peña que se llama 'El Futuro es Blanco'. Lo corroboran los amigos de Móstoles, La Picota, Villalbilla, Almorox y Javi, el crack de We are the Champions. Este año nos toca reír a los vikingos...

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