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Un viaje a la vida desconocida de Manuel Pellegrini

El diario chileno El Mercurio publicó el pasado sábado un perfil del nuevo técnico del Real Madrid. Contaron con el testimonio de sus profesores de Ingeniería Civil , su hermano, sus ex compañeros y sus pupilos.

El MERCURIO

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RESPETADO. Pellegrini es muy respetado en su Chile nata, como entrenador y como persona.

Hay un equipo que está esperando con avidez el regreso de Manuel Luis Pellegrini Ripamonti al país: el "Troncal Lo Curro", compuesto por un grupo de amigos del Club San Cristóbal que tiene al nuevo entrenador del Real Madrid como su miembro más ilustre. "En el futbolito rinde muy bien como volante mixto. Lógico que su nivel es muy superior al resto, por lo que tiende a subir y marcar goles. Ahí se relaja. El Troncal es como una liberación para Manuel", comenta Aurelio Celedón, presidente de esa rama en el Club de Polo. Otro compañero, Carlos Saxton, añade: "Este equipo tiene una amistad que data de los ochenta. Nuestros hijos se han incorporado y hay gran cercanía. Hacemos comidas y lo pasamos muy bien. Eso sí: Manuel no es de largo aliento. No bebe alcohol y le da sueño temprano. Siempre es de los primeros que parte a descansar".

Desde que se ligó al fútbol, Pellegrini convivió con la exigencia familiar del cartón profesional y lo logró en 1978, cuando se tituló como ingeniero civil (mención construcción) en la Universidad Católica. Fue entonces cuando surgió, curiosamente, su opción de jugar en la U. "Ulises Ramos, que dirigía a las inferiores, debía llevar un equipo juvenil a Estados Unidos. Necesitaba un futbolista con dotes de líder y que hablara inglés. El elegido fue Manuel", recuerda el ingeniero Tomás Guendelman, profesor de Pellegrini en la Católica.

"En 1980 ya estaba en el primer equipo y trabajaba en una oficina de ingeniería. Además, asistía a mis clases, que eran de 8:30 hasta las 10, y él entrenaba a las 10:30. Iba vestido con buzo y se retiraba 15' antes para llegar a El Sauzal. Se llevaba los apuntes de mis clases a las concentraciones, porque no se entretenía mucho con sus compañeros, quienes venían de una realidad social y cultural muy diferente", agrega Guendelman.

El argentino Jorge Luis Ghiso, coequipo y muy amigo de Pellegrini en la U, habló de cómo el joven futbolista se acomodó a esa realidad social: "Manuel rompía el molde. Sus compañeros eran de otro estrato, pero él se adaptó con inteligencia y sencillez. Era respetado y querido. Además, hicimos un grupo de amigos bien fuerte que se reunía en su casa: Salah, Quintano, Ashwell y el 'Bambino' Veira, lo que también debió ayudarlo para no sentirse como un sapo de otro pozo en el fútbol".

Dos pasiones

Pellegrini siempre combinó ambas vocaciones. Con Guendelman trabajó en varios proyectos de reconstrucción de edificios después del terremoto de 1985 en Valparaíso y Viña, al tiempo que preparaba su retiro para convertirse en DT, cuyo estreno se recuerda por lo terrible: dirigiendo al club que lo vio nacer, en 1988, la U bajó a Segunda por primera vez en su historia. "El grupo era muy inmaduro e irresponsable. No fue una falla de conducción", lo exculpa Horacio Rivas, entonces pupilo de Pellegrini en la U, aunque reconoce que "fue un error de Manuel irse a Inglaterra a realizar un curso y ausentarse esos cuatro partidos, porque se sabe que 'cuando el gato no está, los ratones andan de fiesta'. Nosotros no ayudamos en nada", reitera Rivas.

El factor Bonvallet

Otro paso inmemorial en la carrera técnica de Pellegrini fue Universidad Católica (1994 a 1996), marcado por dos definiciones infartantes con la U, por las polémicas, por la irrupción de Gorosito y Acosta y por el inclemente trato que recibió de "un sector" de la prensa, radicalizado por los comentarios cargados de lodo y sarcasmo que a diario le dedicó el entonces bullicioso Eduardo Bonvallet. Pese al "enorme daño" que le provocaban las críticas de su ex compañero en la U, Pellegrini mantuvo distancia y casi no le respondió a "Bomba", salvo en algún momento de máxima tensión en el que, como mucho, retó a su detractor para que "suelte el micrófono y dirija un equipo".

Salto internacional

Fue en la UC, justamente, donde conoció a Fernando Díaz y Felipe Prieto, quienes lo acompañaron en su debut en el exterior dirigiendo a LDU de Quito. "Recién llegado a Ecuador hubo un amistoso. Los jugadores estaban citados a una hora, pero varios titulares no llegaron. Manuel cerró la puerta y no jugaron más. La anécdota marcó a ese plantel, pues entendieron a cargo de quién estaban", asegura Díaz. Luego, otro hito: su paso a Argentina. Aunque logra ser bicampeón (una vez con San Lorenzo y otra con River), no se fue bien del vecino país y otra vez por culpa de "un sector" de la prensa: "Manuel nunca quiso ir al programa de Fernando Niembro. Eso lo perjudicó. Pellegrini sigue atentamente la prensa y no se presta para ir a programas en los que puede sentirse utilizado. Fue una decisión legítima, pero no se lo perdonaron nunca", afirma Prieto.

El DT solitario

Un sello de su ya larga vida en el extranjero ha sido la soledad. Su familia (esposa y tres hijos) nunca dejó de residir en Santiago: "El fútbol lo llena, lo hace feliz, pero también hace otras cosas: lee bastante, le gusta el buen cine y dedica tiempo a practicar deporte: el tenis y el golf son sus favoritos", asegura Prieto. Todos los entrevistados coinciden en que Pellegrini es una persona "muy introvertida, hasta tímida". De hecho, sus amigos lo bromean por su "autismo, pues es un tipo que disfruta y aprovecha la soledad", dicen.

"Vivir lejos es un tremendo costo, y eso habla muy bien de la generosidad de su familia. No es fácil. Por eso, los éxitos no son sólo de Manuel. Nosotros le decimos que se venga, que ya no tiene nada más que hacer afuera, pero cada año nos sorprende con nuevos logros", retoma Joannon.

Dar sin hablar

Sin hacer ruido, Pellegrini también colabora con la corporación La Esperanza, que rehabilita a personas con adicciones. "Es tremendamente generoso y siempre de bajo perfil. Viene sagradamente a nuestra cena, y aunque no le gusta mucho, lo presentamos como la estrella que es. Nunca nos ha fallado", asegura la directora, Ana Luisa Jouanne.

Otra faceta más que descubre la personalidad desconocida de un tipo tallado sobre la madera que suelen tener los personajes marcados con la cruz del éxito y de la gloria eterna, que es hacia donde parece encaminado el, para muchos, mejor entrenador que ha parido el fútbol chileno en su historia.

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