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Real Madrid 2 - Barcelona 6 | La contracrónica desde el lado blanco

El Clavo os felicita...

El sueño duró diecisiete minutos, en los que un gol de Higuaín impidió ver la cruda realidad. El Barça sacó su mejor repertorio y firmó un partido para la memoria: 2-6. Set, partido y Liga. Henry, Xavi, Messi e Iniesta acabaron con la remontada.

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Casillas se lleva las manos a la cabeza viendo el juego del Barça

Chapeau, Barça. Tocado pero no hundido. Triste pero no resignado. Dolido pero no humillado. Fastidiado pero no amargado. El madridismo sufrió un bofetón en la cara que acabó con un sueño maravilloso que ha durado cinco meses en los que su equipo ha pulverizado todos los récords de la hombría y de la fe ilimitada. El Madrid es un equipo llamado Milagro que ha vivido en los límites de la realidad, en homenaje al gran Steven Spielberg. Conviene reconocerle ese mérito el día en el que pasó por el santuario del Bernabéu una maravilla con botas, una colección de tipos que durante noventa minutos nos mostraron una colección de recursos futbolísticos que debería ser expuesta este verano en los campus a los chavales. No les tengo envidia porque esa palabra no existe en mi vocabulario, pero sí encuentro una que acepta cualquier madridista de bien: ¡sombrerazo! El himno del mejor club del siglo XX (y del XXI, tiempo al tiempo), lo deja muy claro: "Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano. Sin envidias ni rencores...".

Caballeros.El asunto es muy sencillo. El Barça se ha sentido atosigado durante 139 días por un rival empeñado en derribar una lógica en la que llegaron a creer hasta los apostantes, que ayer pagaban más euros a favor de un triunfo del campeón de 2007 y 2008. Ello me permitió alimentar una ilusión compartida por millones de madridistas, convencidos de que la épica y el orgullo pueden derribar muros más altos. Como el del fútbol. Esa bandera la empuñó anoche el Barça de forma admirable. Guardiola es un iluminado que ha demostrado ser un perfecto maestro de ceremonias para seducir a una plantilla que hace meses se había abandonado a la molicie moral provocada por jugadores como Ronaldinho y Deco (por cierto, Etoo no mojó, ojo al dato). Pep siempre respetó al Madrid en sus declaraciones y ayer, en vez de hacer como Cruyff, que se arrugaba cuando venía al Bernabéu, sacó al tridente y dejó claro que Henry vuelve a ser el Henry del Arsenal y que Xavi e Iniesta son dos regalos de la naturaleza. Pequeños duendecillos dotados de un talento desorbitado que convierten cada jugada en un museo de Bellas Artes. Si yo fuera Florentino, me olvidaría de Kaká y Ribéry. Sólo con fichar a Iniesta dejaría al Barça tan desnudo como dejó al Camp Nou al arrebatarle a Figo...

Lo siento, mamá. Hoy todos los madridistas celebrarán el Día de la Madre con la cabeza gacha. Pues mal hecho. El Barça ha sido y es superior y sólo queda darle la mano y construir un Madrid mejor. En 1974, el Barça de Cruyff firmó un 0-5 y tres meses después el gigante blanco respondió con un 4-0 en la final de Copa. Las madres nunca reniegan de sus hijos aunque se equivoquen. El madridismo debe alimentar la regeneración por respeto a todas ellas. Barça, felicidades. ¡Hala Madrid!

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