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Barcelona 0 - Chelsea 0 | La contracrónica

Y el gol en Londres

El Chelsea jugó sin balón y el Barça tuvo en Iniesta y Xavi a los encargados de pronunciar el discurso con la posesión a favor. Falló Messi, una sombra de lo que es. Lo intento Etoo en la mejor jugada. Y lo acariciaron Bojan y Hleb.

Juan Cruz

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Ambas plantillas al comienzo del encuentro

Paciencia. En los diez minutos finales el Barça lo puso todo menos los goles que tanto le han acompañado. Los de Guardiola siguen con su discurso con el balón como mejor baluarte. Valdés, un espectador paciente. El Barça no se desquició y dejó su marcador a cero. Paciente como una hormiga sigue su camino hasta Roma, ahora pasando por Londres. Y por Madrid. ¿El Chelsea? Juega sin balón.

El balón. No pasan dos semanas para que se produjera el mismo debate. La desmemoria del fútbol es sangrante. Sólo importa el hoy. Y es que se produjo el mismo debate antes del partido del Bayern. La fuerza, la garra, el músculo, la altura, la velocidad de los alemanes. El resultado ya todos lo vimos. Pues pasó lo mismo en la víspera con el Chelsea. Al final se trata de darle el mejor trato al balón, de jugarlo con tus compañeros y de llevarlo al área contraria. De eso se trata este juego llamado fútbol. A veces nos olvidamos del balón cuando hablamos de fútbol. El Barça no. Es su mejor materia prima. Acaso son Xavi e Iniesta los dos jugadores que tienen el mejor discurso. Y el balón es su palabra.

¿Y Messi? Pareció que fue la pregunta que se hizo Bosingwa cada vez que el argentino desaparecía de dónde tenía que estar. Sólo fue en espejismo. Luego el argentino fue una sombra. Una sombra negra que no se alargó nunca hasta el gol. Se nubló el campo, más en esa segunda parte accidentada. Pareció un mal augurio el desmayo de Henry y la lesión de Márquez, de esas que no se pueden explicar. Pisó y se cayó. Ya nunca se levantó. Todo era negativo hasta que el equipo se volvió a reconocer. La pena es que pasara sólo cuando ya todo acababa, y al Chelsea, ese equipo extraño que juega sin balón sin ningún rubor, finalmente se le vieron algunas costuras.

Los cabreos de Etoo. Sin esos aspavientos y desplantes, Etoo no sería ese goleador que no descansa hasta cantar lo que más le gusta. Se le pondrá el dedo acusador, pero la costumbre, su costumbre, es también la del gol. Puede ser en Madrid o en Londres. Y es que le costó hacerse un hueco hasta ese portero con casco. La vez que lo hizo fue la jugada del partido. Pero el cero se impuso. Ya no recordábamos que el Barça se quedara sin marcar. Acaso se está guardando los goles. Ojalá.

El capitán. Xavi siempre llevó la voz cantante. Con Puyol en el banquillo, era el que más hablaba. Se jugó mucho con la cabeza y el Barça no desesperó. Esperaba esa justicia divina con los buenos, con los que juegan al fútbol o con, al menos, los que lo intentan. Y es que sólo valía la victoria. Así lo entendió en el combate final. Incluso Bojan y Hleb lo intentaron. Cerca estuvieron, pero estaba claro que no era el día de la gloria.

La poética y Víctor Valdés. Apenas lo vimos en la primera parte pero su puesta en escena resultó magistral. Animó después a Márquez después de que este regalara el balón para que Drogba demostrara su aureola. Víctor Valdés lo impidió. Cuando le vimos -en la segunda parte pasó desapercibido- estuvo seguro, responsabilizado. La presión parece que no va con él. Salvó el peor resultado, justo cuando el Barça acunaba a un Chelsea lento, pesado, aburrido. Cech, el portero con casco, era su mejor y único pasador. Todo está dicho.

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