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LIGA DE CAMPEONES | MANCHESTER 2 - OPORTO 2

La ambición del Oporto deja herido al United

Un gol de Tévez en el 86 parecía dar la victoria a los británicos pero el trabajo del Oporto tuvo su recompensa con un gol de Mariano González en el tiempo de descuento.

DAVID F. SANCHIDRIÁN

La ambición del Oporto deja herido al United Ampliar
MANCHESTER 2 - OPORTO 2. Un gol de Tévez en el 86 parecía dar la victoria a los británicos pero el trabajo del Oporto tuvo su recompensa con un gol de Mariano González en el tiempo de descuento.

Sin apenas tiempo para recuperarse de la resaca del encuentro del domingo, el Teatro de los Sueños se vistió de gala otro año más para disfrutar de una eliminatoria de cuartos de final de Champions League. Tercera consecutiva para los últimos ganadores del torneo, que buscan en esta semana el billete a la siguiente ronda ante uno de los supervivientes, aparentemente, más flojos del cuadro. El Oporto, rival mortal para el Atlético de Madrid, aparcó el autobús a las puertas de Old Trafford con la intención de repetir la hazaña de 2004 del amigable Mourinho. Pero la tarea no iba ser fácil porque las estadísticas eran demoledoras a favor de los diablos rojos que esta noche han vuelto a alimentarlas. 22 partidos sin perder en competición europea, 20 en su feudo y encima el Oporto se vuelve a Portugal sin saber lo que es vencer en tierras británicas.

Pero eso no va a importar a ningún aficionado portugués después del final que les brindó Mariano, con el tiempo cumplido, sacando un empate cuando todo parecía cerrado tras el tanto de Tévez en el 86. Y es que el partido tuvo un claro color luso. Sobre todo en una primera mitad donde los de Jesualdo mordieron con descaro a un Manchester desorientado desde el comienzo y noqueado tras el primer tanto de los de la ribera del Duero. Entonces, Bruno Alves hizo de Helton y dejó un balón muerto en las botas de Wayne Rooney para equilibrar un partido de ida y vuelta. En el siguiente acto, la intensidad fue decreciendo y las sustituciones jugaron un papel fundamental en ambos conjuntos con el tanto del Apache y la estocada de Mariano con el tiempo cumplido.

Las bajas en posiciones sensibles como la de Ferdinand en la zaga del United y la de Berbatov en el ataque no hicieron variar el esquema de Jesualdo Ferreira, basado en la seriedad atrás para morder al contragolpe con Lucho, el Cebolla Rodríguez y la bestia Hulk. Y lo dejó claro desde el primer minuto. El Oporto, al igual que sucedió ante el Atleti, comenzó el encuentro con una electricidad desesperante en busca de un latigazo tempranero. El voltaje era muy alto para el Manchester y en tan sólo cuatro minutos ya habían defendido dos disparos de los Dragones. En la segunda, una pérdida de Ronaldo la aprovechó El Cebolla para cortar el aliento de los 76.000 espectadores.

El tanto portugués fue duro de digerir para un Manchester que se veía desbordado en todas las líneas. Hasta que en el minuto 14, Cristiano Ronaldo se propuso aguar la fiesta a sus compatriotas con un cabezazo pero Helton en esta ocasión decidió no aliarse con el rival y se estiró hasta mandar la pelota a córner. Esta vez el encargado en jugar con los corazones de los seguidores del Oporto fue el central Bruno Alves, que quiso ceder un balón sin peligro a su portero con la mala fortuna que el cuero cayó en los pies de Rooney para definir de forma magistral ante Helton.

Partido nuevo y el Manchester tenía la opción de tomar la iniciativa y acabar envenenado a una presa aparentemente vulnerable en este tipo de circunstancias. Pero el descarado Jesualdo Ferreira no estaba por la labor de ceder el protagonismo y rápidamente mandó a sus pupilos al ataque con Fernando de director de orquesta y la hiperactividad de Hulk y Rodríguez arriba. La apuesta lusa tenía su plus de peligrosidad en cuanto a cansancio se refiere y los británicos escatimaron durante la primera mitad jugando con la sexta velocidad metida para ahorrar combustible y sin dar ningún martillazo contundente en la meta del Oporto.

Con el juego cefálico de los diablos rojos y el desgaste propio de los Dragones, el director de teatro y el colegiado internacional Konrad Plautz mandó a los dos equipos al descanso con tablas. Los cambios parecían necesarios en el equipo de Ferguson pero el escocés quiso apurar hasta el 58 para dar otro aire con la entrada de Giggs. Para entonces, el Oporto ya mostraba síntomas de agotamiento y las primeras fracturas aparecían en la línea de ataque con Rodríguez, Lisandro y Hulk descolgados. Mientras, la entrada del escocés sirvió, por lo menos, para calentar a una afición dormida hasta su enterada. Con menos fuerzas en las piernas portuguesas, las ocasiones ya eran más inocentes.

Los cambios revolucionan el partido

Momento perfecto para que Tévez entrara en escena, que lo hizo por Scholes, y junto a Neville, que sustituyó a Evans. Todo el arsenal atacante ya estaba sobre el césped de Old Trafford para intentar convertir el partido en un monólogo inglés. Nada mas entrar el internacional argentino, el árbitro austriaco pudo pitarle una pena máxima sobre Hulk. Lo que no dudó en señalar fue una clara mano del ausente Bruno Alves en la frontal del área en la que Cristiano no supo encontrar el hueco entre la barrera.

El partido tocaba a su fin, el juego ya era desordenado y las ocasiones de gol ya valían su peso en oro pero Fernando y Vidic se encargaban de hacer la segadora y rebañar todos los balones que pasaban por su zona. El pivote del Oporto recuperaba más balones en defensa que los centrales y a cinco minutos para el final, Rooney luchó por un balón, cedió hacia atrás de tacón y Tévez reventó la red. Parecía que otra vez más, el talento del United se iba a imponer al trabajo físico pero la reserva del Oporto todavía no había saltado y un gran pase de Lisandro lo aprovechó el recién incorporado Mariano González para hacer justicia y la ambición tuvo su premio. El Manchester sigue sin perder en Champions pero mucho tendrá que sudar el miércoles que viene en Do Dragao para seguir teniendo aspiraciones en la máxima competición continental.

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