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Amistoso | Academica de Coimbra 1 - Espanyol 1

Riquelme, ¡mira a Román!

El argentino fue lo mejor de un empate algo triste

Riquelme, ¡mira a Román! Ampliar
LUCHADOR. Román Martínez, que lució algo de juego en la primera mitad, disputando un balón en el centro del campo.

Hay quien dice que sus movimientos recuerdan a un gondolero. Son pausados, tímidos, en un constante adelante y atrás, un vaivén. Los profesionales venecianos tienen el don de acabar de encaramelar a las bellas señoritas invitadas por sus pretendientes en las góndolas que dan vida a la dulce ciudad del Adriático. Hay otros, en cambio, que entienden que le queda mucho recorrido por hacer, pero que puede ser una de las piezas imprescindibles del primer proyecto de Bartolomé Márquez. Hablamos de Román, pero no del mediático Riquelme, sino de Martínez, un tipo simpático, guapetón y que sigue viviendo el sueño de una noche de verano. Hace dos semanas le cambió la vida, dejó su amado Tigre argentino, se subió al avión, cruzó el Atlántico con el estómago encogido y le dio forma a su sueño: ir a Europa.

Debutó en Old Trafford, pero ayer fue titular. Camina sin prisas, le pone pausa, actúa con la cabeza alzada y mide los pases con bastante criterio. Román fue lo mejor de un partido sin historia y sin público, algo que a él seguramente le chocó, acostumbrado a lidiar y disfrutar con las calientes hinchadas argentinas. Seguramente, Paco Herrera se sentirá feliz por haber acertado, al igual que Pedro Tomás por haber arriesgado con casi tres millones por la totalidad de los derechos del futbolista.

Román miró a la distancia cómo sus compañeros de retaguardia fallaban en cadena (Beranger y Jarque) para que Sougou superara a Kameni. Sólo pudo aguantar cinco minutos el camerunés con su portería a cero. El remate a bocajarro, después de un buen control, fue insalvable, pero la bronca de Tintín a los suyos fue de órdago. Cosas internas.

El empate.

Mientras Román trataba de congeniar con De la Peña en la construcción, Sielva seguía poniéndole casta, Tamudo voluntad y Luis García, nervio. El asturiano fue el primero en golpear la bola entre los tres palos, pero Peskovic se lució para evitar el gol. Callejón insistía desplazado de su posición, pero ansiaba estrenarse. Lo hizo poco antes del descanso. Estuvo en el sitio y en el momento para que su cuerpo desviara un remate de Sielva.

La segunda parte fue diferente. Jonathan le dio brio al ataque, apoyado por un buen Ángel y dos insistentes alas, como Rufete y Riera. El mallorquín a veces peca de inividualismo, pero calidad le sobra por todos lados. Así, el partido fue muriendo para convertirse en el primer empate de la pretemporada. Lo peor fueron los desajustes defensivos y lo mejor, que este equipo está capacitado para tocar con calidad, aunque aún quedan algo más de tres semanas para que arranque la Liga. El equipo lo hará con Román, al que Riquelme debe seguir de cerca.

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