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Francia 98: la primera gesta de Zidane cumple diez años

Internacional | La celebración de una gran victoria

Francia 98: la primera gesta de Zidane cumple diez años

Francia 98: la primera gesta de Zidane cumple diez años

El 12 de julio de 1998, Francia derrotó a Brasil en la final de su Mundial (3-0) con dos goles de Zinedine Zidane. El 'fantasista' galo escribió así el primer capítulo en su extenso libro de gestas.Hoy, justo una década después, la multirracial selección dirigida por Aimé Jacquet se reúne en Saint-Denis para celebrar la efeméride con un partido contra una selección mundial.

Diez años no son nada para los 22 héroes que, hoy hace justo una década, derrotaron a Brasil en la final del Mundial y no dejaron salir de Francia la primera y única Jules Rimet que ha vestido ribetes blancos, azules y rojos. Los Zidane, Barthez, Blanc y compañía regresan esta tarde al lugar de los hechos, el Stade de Saint-Denis de París, para celebrar la efeméride en un partido contra una selección mundial integrada por célebres futbolistas de aquellos y de estos tiempos. Estarán Buffon, Figo, Hierro, Boban, Suker, Batistuta... Sólo se echará de menos la dorada coleta del ex culé Petit, enemigo declarado de Zizou, oveja negra en la que muchos han bautizado como la selección "más unida de la historia". Un grupo de futbolistas que no se ha hartado de rememorar aquella gesta mundial en fechas y lugares tan extraños como la Guayana y Nueva Caledonia, pero que esta vez lo hace con el calendario como excusa perfecta. Un poco antes, se homenajeará también a los que ganaron la Eurocopa de 1984.

Por unas horas, Francia olvidará la decepción de la pasada Euro, el debate sobre la sucesión del seleccionador Domenech y la endémica deuda de sus clubes en las copas europeas. Y se pondrá nostálgica, recordando la locura que la noche del 12 de julio de 1998 recorrió sus calles, sus bares y sus redacciones. Grandeur recuperada para un país orgulloso que, además, aquel día le dio al mundo una lección de convivencia. Aimé Jacquet dirigió una Francia ordenada, fuerte y con talento, famosa por su carácter multirracial: blanca-negra y beur. Blanca de Blanc, Barthez, Dugarry y el metrónomo Deschamps. Negra, con Thuram, Desailly, Vieira o un jovencísimo Henry. Y beur (de arabeur, árabe), gracias a los dos futbolistas con más calidad del equipo: Djorkaeff, con raíces armenias, y Zidane, de padres argelinos. Representantes de la extensa comunidad árabe que existe en la nación gala.

Diez años después, la final ante Brasil sigue grabada a fuego en la memoria histórica de Francia. De los misteriosos problemas físicos de Ronaldo, justo antes de la final, a la polémica expulsión de Desailly en el 68'... Del broche de oro inesperado, la sentencia (3-0) del poco prolífico, ahora beligerante y hoy ausente Petit, al dominio aéreo de Zidane, que marcó de cabeza los dos primeros goles.

El entonces fantasista de la Juve alivió así sus incipientes ansias de celebridad mundial, pues nunca ganó la Champions con la squadra bianconera. Zizou fue villano en la primera fase, tras ser expulsado ante Arabia, pero se redimió completamente con una final deliciosa y eficaz, prólogo de las gestas que ya no pararían (aquel año recibió el Balón de Oro y su primer World Player). Una novela que contaría con muchos capítulos gloriosos en el Real Madrid y también con un epílogo agridulce en otro Mundial, al final de su carrera: Alemania 2006, cabezazo a Materazzi y, esta vez, la derrota.

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