Internacional | Copa de África
Drogba ya está en cuartos
Costa de Marfil goleó a Benín. La Mali de Diarra jugó mal pero sacó un valioso punto
Paco Zamora
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Pobre Benín. Cuando la televisión ghanesa enfocó momentáneamente y, por pura casualidad, a Antoinette, Lucie, Claudine, Mariete, Françoise y Sylvie, o sea, las chicas de Wataga que éste periódico retrató y entrevistó en Takoradi, estaba claro que todo el pescado estaba vendido. Ocurrió en el segundo gol. El del azulgrana Yayá Touré. Las cámaras captaron sus cinturas en movimiento, sus cánticos y el crepitar de las palmas marcando el ritmo: una trepidante máquina de animar elefantes y triturar ardillas. Uno no quiere ni pensar cómo se desarrolló la jornada, anoche, cuando el árbitro marcó el final del encuentro.
Pero seguro que la oronda Mina puso las marmitas a hervir y el brasero para asar el pescado. Y dio instrucciones a sus ayudantes para que dieran el punto justo a las salsas de modika, cacahuete, banga soup y para que evitaran, "¡mon Dieu!", que la okra se licuara en demasía.
Seguro que hoy si correrá el vino de palma a raudales. Porque los elefantes se dirigen ya a Accra a jugar los cuartos de final y seguro que a la dormilona Lucie esta noche no pone pegas y baila, baila, baila, porque en pocos días habrá que levantar el campamento y seguir la estela triunfante de su selección.
A falta de cinco minutos para el descanso, los benineses soñaban con mantener el empate a cero. Sólo 180 segundos después, Drogba y Touré les habían hecho trizas su fantasía. Keita y Kone, hicieron el resto.
Inútil. En el otro encuentro del grupo, la mejoría de Nigeria le fue casi estéril. Porque el empate sin goles cosechado ante Mali obliga a las Águilas Verdes a ganar a Benín el próximo martes y esperar a que Mali no puntúe ante Costa de Marfil. Los de Diarra sufrieron de lo lindo (Nigeria llegó a marcar, pero el colegiado anuló el tanto por fuera de juego), pero se colocan segundos y dependen de sí mismos para certificar el pase a los cuartos.
