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Internacional | Colombia

Amenazan de muerte a la familia de un portero tras un error

El guardameta colombiano Diego Gómez, ex jugador de los Toros de Neza de México, pasó de héroe a Villano en el partido que el América perdió por 1-0 ante el Once Caldas y desde la madrugada del miércoles hasta hoy vive en zozobra con su familia, amenazada por fanáticos que no perdonan el error.

Gómez, de 36 años, venía conjurando todas las escaramuzas del Once Caldas hasta que en la recta final del segundo tiempo de un partido de la Liga colombiana, un lanzamiento ''sin querer'' del venezolano Miguel Rojas le engañó al picar el balón antes de su encuentro.

La jugada parecía de trámite. Ningún delantero del Once Caldas aparecía en el área, pero el súbito cambio en la trayectoria del balón dejó sin respuesta al guardameta y se anidó en la portería sin ninguna oposición ante el desconcierto de todos los asistentes.

Once Caldas y América disputaban el miércoles un partido de la segunda jornada de los cuadrangulares finales y con el resultado los locales, campeones de la Copa Libertadores de 2004, empataron con los mismos tres puntos a los ''Diablos Rojos'' en la cima del Grupo A.

El ex portero de los Toros de Neza es reincidente en errores que cuestan caro al América, pues otra desafortunada salida permitió un gol del Atlético Nacional que privó al América del título en la final de 1999.

Al recordar ese hecho y analizar su situación actual, lamentó que "la gente sólo recuerde lo malo y no lo bueno" que ha hecho bajo los tres palos para el equipo rojo de Cali.

Gómez dijo hoy indignado que nadie tiene que meterse con su familia y retó a que le den la cara a los anónimos que han llamado a su residencia a proferir amenazas.

"Después del partido del miércoles mi hija me llamó en la madrugada y me dijo llorando, que la habían insultado y que yo me tenía que cuidar", dijo el portero, quien admitió desempeñar dentro del fútbol un trabajo "desagradecido". "Uno las puede atajar todas y en una jugada que puede parecer fácil llega el gol y ahí lo crucifican. El balón me hizo un extraño al picar. No es que me haya confiado", aseguró Gómez quien esa noche sustituyó al titular, el venezolano Rafael Dudamel. "Cuando la pelota entró al arco sentí que se me venía el mundo encima. Quería cavar un hueco y enterrarme en él porque con ese gol se frustra mucho el trabajo del grupo", lamentó

Gómez agradeció la solidaridad de sus ex compañeros y amigos, y pidió a los aficionados no meterse con su familia. "Soy el que juego y si alguien me quiere hacer algo a mí, saben dónde encontrarme, saben dónde vivo y dónde me entreno. Pero a mis hijos que me los dejen quietos. Yo le pongo el pecho a lo que sea", puntualizó.

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