Liga de Campeones | Lyon 2 - Barcelona 2
A octavos con Messi y árbitro
El Barça hizo un partido mediocre y empató de un penalti inexistente. El punto le vale para pasar de ronda. Ronaldinho fue suplente, entró y no hizo nada
Fabián Ortiz
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El Barcelona recibió anoche la mejor noticia en muchas semanas: la de su clasificación matemática, a falta de una jornada de liguilla, para los octavos de final. Y como campeón del Grupo E. La otra noticia, la de la recuperación del buen juego, deberá esperar para mejor ocasión. Acaso ocurra el sábado, en el derbi más caliente que se recuerde, ante un Espanyol crecido y convencido. Mientras tanto, queda la imagen de anoche en Lyon, la de un equipo sin Ronaldinho -fue suplente por decisión de Frank Rijkaard-, sin chispa, sin la supremacía en la posesión del balón y con parecidos vicios. El árbitro, Stefano Farina, le echó una mano regalándole un penalti que Leo Messi, el mejor por capacidad desequilibrante, provocó y transformó en el 1-2 que luego igualaría Juninho con otra pena máxima.
Ronaldinho puede ser culpable de muchas cosas desde que decidiera lanzarse barranca abajo hacia una vida acomodada, pero no del descalabro que anoche fue la banda izquierda del Barça. Ausente el crack mediático, objeto de un fusilamiento fotográfico en su inhabitual asiento entre los suplentes, Rijkaard dejó la banda izquierda a cargo de Gudjohnsen e Iniesta. El asunto quizás habría funcionado, de no haber sido por la barra libre imperante en el mediocampo. El carrusel de permutas entre los dos mencionados más Xavi partió al equipo en dos, impidió que la pelota llegara con claridad hasta Bojan -bien marcado por el fondo del Olympique- y así el juego de ataque culé fue rolando claramente hacia la derecha, donde habitaba Messi.
La situación estropeó enseguida lo bueno que había logrado el Barça en cuanto comenzó el partido: marcar un gol a los tres minutos. Fue un contraataque conducido por Messi, con pase a Bojan en demarcación de extremo derecha y centro de éste, rápido y sorpresivo, para la entrada de Iniesta como un nueve de los buenos. Celebró la inédita delantera blaugrana, formada por tres canteranos quizás por primera vez desde su fundación. Pero la alegría duró poco.
Ojo a Juninho. Exactamente hasta que la defensa cometió el error de hacer una falta en los terrenos donde se enseñorea Juninho, un tipo a una pierna derecha pegado. El brasileño lanzó el libre directo, centrado al segundo palo, donde Puyol saltó con Fred, sin que ninguno de los dos tocara la pelota, que botó en el área y se coló mansamente a gol ante la mirada alucinada de Valdés.
Siguieron unos 20 minutos de buen partido, con ritmo intenso y jugadas de peligro en las dos áreas (dos tiros de Touré, uno alto y el otro salvado con maestría por Vercoutre; dos mano a mano, de Fabio Santos y Govou, que resolvió bien Vald otro libre directo de Juninho, apenas desviado). Hasta que los dos elencos prefirieron cambiar el pincel por el hacha. Y así se cerró el primer tiempo.
No mejoraron las cosas tras el descanso. Ronaldinho salió a calentar cuando se habían disputado cuatro minutos de la reanudación, pero tardaría 21 más hasta entrar por Gudjohnsen. No aportó nada el crack del Barça en los 21 minutos que estuvo sobre el campo. Se le vio la misma desidia de hace meses, un aire aburrido, como funcionarial, asunto que no le pega ni con Loctite.
Lo mejor del Barça siguieron siendo el descaro de Bojan y la amenaza constante de Messi. Se juntaron a los 58', el catalán metió un buen pase en profundidad para el Pulga, que se dejó caer ante la entrada de Grosso. El árbitro picó y señaló un penalti que no era; pateó Messi, 1-2.
Alain Perrin probó con Keita en lugar del desafortunado Fred, y le salió bien: el africano empleó 20 minutos en pisar el área por la derecha, terreno que Abidal conoce bien porque casi se crió ahí. Esta vez sí, la entrada del lateral existió, impactó en un pie de Keita y lo derribó. Juninho se aproximó con el cañoncito a punto y liquidó el trámite: derechazo a media altura y a media portería, mientras Valdés se echaba a un lado.
Empate, aburrimiendo y clasificación. Con Messi y árbitro, para completar un cuadro desteñido.
El detalle: Rijkaard perdió los nervios
Terminaba la primera parte y el árbitro, Stefano Farina, amonestó a Touré por protestar. El partido se había endurecido, y Frank Rijkaard se fue a por el italiano, quien lo expulsó. No estará el 12 de diciembre, ante el Stuttgart.
