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Arrebato + Villarato

Primera | Sevilla 2 - Real Madrid 0

Arrebato + Villarato

Arrebato + Villarato

Un gran Sevilla borró la sonrisa a un buen líder, que sucumbió en el Pizjuán con un fútbol valiente y dando la cara en todo momento. Los errores de Cannavaro atrás y del árbitro en el segundo tiempo acabaron con el 'Schuster Team'.

Mal resto. Cuando Schuster soltó la comparativa con el inalterable Federer cometió un desliz involuntario que merece un cariñoso reproche. Puestos a hacer comparaciones, por odiosas que sean, al Madrid sólo se le puede equiparar con Nadal, blanco de corazón y Conan de actitud. Federer es tan frío y cerebral que recuerda más al Madrid decadente y apocado del final galáctico. De hecho, en París perdió el suizo a las primeras de cambio mientras que Nadal va a tumbar hoy en la final a Nalbandián. Ese lapsus ideológico supo aprovecharlo el Sevilla, que se puso de nuevo la piel de toro para embestir con una fiereza que no hubiesen podido lidiar ni Ponce y Talavante juntos (ambos vikingos y torerazos). El Sevilla maravilla con su despliegue físico, más propio de las extintas demostraciones sindicales que de un equipo de fútbol. La marcha de Juande Ramos ha encendido la llama guerrera de un colectivo que por fin ha superado la muerte de Puerta para dar rienda suelta a ese fútbol de machos alfa que le ha dado cinco títulos de una tacada. Sí, el Sevilla ha vuelto...

Pesadilla. Y también ha vuelto el Villarato, esa organización diseñada con una disciplina militar en su departamento arbitral que respira bajo el lema: "Barça vincere, Madrid perdere". Esta vez, el ejecutor fue un árbitro barcelonés (¿será socio del club azulgrana?). El tipo no sancionó un penalti de Diarra sobre Navas, debió decírselo en el descanso un primo de Sánchez Arminio y el hombre regresó al césped enloquecido como un mono con pistolas subido a un tiovivo. Se inventó una segunda amarilla a Ramos para concederle su larga cabellera a ese público que inexplicablemente sigue ensañándose con el chaval que les dejó 27 millones en caja. Después, el tal Álvarez Izquierdo le perdonó dos veces idéntico castigo a Alves tras una zancadilla sobre Marcelo y un empujón a Balboa, no sea que me digan que me he apiadado de la víctima. El tiburón de Villar sacó pecho orgulloso cuando convirtió un clamoroso penalti de Drago a Raúl, el más claro del año 2007, en una tarjeta al gran capitán acusándole de hacer teatro. ¡Surrealista! El prenda ostenta, con 11, el récord de penaltis de la pasada temporada... ¡Y ninguno lo pitó en el Bernabéu! El muchacho también fue el que expulsó a Kapo, del Levante, por decir: "Uo". Textual. Y en el silbato de alguien con tan poco criterio descansa el rigor de esta Liga. ¿Estás contento, Villar?

Antimadridismo. Rogaría a los 'gambas' de siempre que dejen de apedrear el autobús del Madrid cuando acude a Nervión. Tampoco es de recibo que en el Palco de Honor varios individuos insultasen gravemente a Calderón y a algunos de sus directivos. Al Sevilla se le trata en el Bernabéu como merece un equipo campeón: con respeto. Del Nido debería acabar con esos grupos empeñados en crecer desde el odio. Mal camino...

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