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Primera | Atlético de Madrid

El vestuario se reunió dos horas buscando soluciones

Aguirre y la plantilla hablaron antes del entrenamiento

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DÍA LARGO. Las caras de ayer de Aguirre, Agüero, Maniche, Abbiati, Valera, Perea y Miguel muestran bien el actual ambiente: pocas risas.

La tensión se palpa ya entre las huestes rojiblancas. El pésimo comienzo del equipo de Javier Aguirre en la Liga ha hecho saltar ya alguna luz de alarma en el Manzanares. Ayer la preocupación estaba instalada en la ciudad deportiva. El catastrófico partido y el consiguiente tropiezo ante el Murcia propició un cara a cara de casi una hora y tres cuartos entre el técnico y su plantilla (el tirón de orejas más largo desde que llegara el mexicano al banquillo rojiblanco) encerrados a cal y canto en el vestuario del campo de entrenamiento.

Hay preocupación porque se observa relajación. Parece que tras conseguir la clasificación para UEFA el equipo se ha estancado y que se está dejando llevar ante rivales en teoría menores. La cosa es para preocuparse porque el arranque liguero de Javier Aguirre es ya peor que el de Bianchi y la batería de efectivos con la que cuenta el mexicano es tremendamente superior a la que tenía a sus órdenes el Virrey. Además, el técnico está en el disparadero.

Discutido.

Ayer fueron varios los aficionados que se pasaron por Majadahonda con ganas de expresar su sentimiento. Cuando vieron que el técnico y los jugadores no salían al campo preguntaron extrañados a la prensa. Conocidos los motivos, repartieron culpas por los malos resultados. Sin embargo, muchos apuntaban al técnico por "sus planteamientos defensivos".

Aguirre quiso encerrarse con sus chicos y cerrar filas. A la salida las caras lo decían todo. La pregunta es ahora cómo recibirá el Calderón a su equipo el jueves ante la primera crisis de esta temporada. Durante la sesión no hubo ni una broma. concentración y entrega, consignas que habían aparecido en el diálogo de unos minutos antes y que se tienen que grabar todos, jugadores y técnicos, a fuego para afrontar los próximos choques.

Como colofón, la lesión de Thiago Motta puso aún más cara de preocupación en Javier Aguirre, que veía cómo su último fichaje caía sin saber entonces para cuánto tiempo estaría de baja. El susto sobrecogió a todos tras una mañana movida y que debería servir para redirigir el rumbo, tanto para los jugadores rojiblancos como para el cuerpo técnico. Si los malos resultados continúan la posición del técnico mexicano puede empezar a ponerse en entredicho.

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