Yo digo Iván Castelló
La clave fue Riquelme
IVÁN CASTELLÓ
Se va Carlos Bianchi, el 'Virrey', por la puerta de atrás, desposeído de sus tierras a orillas del Manzanares (o lo que el alcalde Gallardón ha dejado de él) por la expropiación reclamada con vehemencia por el pueblo rojiblanco. Estaba claro que no podía continuar más, que el miedo al descenso existe y es tan real como que a todos nos aguarda la Parca.
La experiencia de 2000, al bajar de categoría con una plantilla hasta equiparable a la del doblete de Radomir Antic, sigue instalada como un trauma en el Atlético. Y a cuatro puntos de la quema, con la Copa casi imposible y con la visita al Betis a la vista (un rival directo), se ha precipitado lo inevitable.
Es que este Atleti que Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil Marín han querido reconstruir (Toni Muñoz también tiene que ver, al punto que en su contrato se contempla la rescisión del mismo si no se clasifica el equipo para Europa) ha tenido aires de grandeza, pero no un proyecto sólido. ¿Por qué? Pues porque a Bianchi le caracteriza siempre lo mismo: edifica en función de un pilar, de un jugador tótem, un cerebro, un líder, un crack. Y no pudo ser Riquelme. Ahí empezó la demolición del asunto. El 'Topo Gigio' se quedó en Villarreal, el Atleti no echó el resto por él y resulta que a Bianchi le quedó Gabi como ese referente para crecer.
Y fue que no. Perdido sin un líder donde se gana la gloria (que no es en el área, sino en el centro del campo), más la persecución arbitral (sí, al Atlético lo han saqueado), dan como conclusión el adiós del 'Virrey'. Es su segundo fracaso europeo. Hace diez años lo echaron de una Roma que luchaba por no bajar. Eso sí. Vélez y Boca lo tienen idolatrado. Pues que vuelva...
